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¡Gracias, mamá!

Mientras escribo estas líneas puedo ver el retrato de mi madre. Desde él, ella me sonríe como lo hizo cientos de veces cuando era niño. Hace ya muchos años que murió. Sus restos descansan bajo una fría lápida en el Cementerio Español de la Ciudad de México.

Al mirar su retrato recuerdo muchas cosas. Mi vida está llena literalmente de recuerdos de ese ser excepcional que me dio la vida. Puedo cerrar los ojos y verla riendo en sus momentos de alegría, y disgustada regañando en sus momentos de enojo. Recuerdo, por ejemplo, cuando comencé a ir a la escuela. Mi madre me despertaba a las 5:00 am, cuando aún era oscuro.

A mí me era materialmente imposible levantarme a mis cinco años porque el sueño me dominaba. Ella pacientemente me vestía aún dormido. Todavía puedo verla brumosamente poniéndome los calcetines y los zapatos mientras yo echaba el “último sueñito”; pero los años se fueron rápido y yo marché a estudiar interno en una escuela granja, a casi mil kilómetros de mi casa.

Siempre recordaré sus cartas puntualmente cada semana y la bienvenida llena de abrazos y besos cuando mi hermano mayor y yo regresábamos en vacaciones, pero hay recuerdos de mi madre que no podría borrar de mi memoria, aunque quisiera. Por ejemplo, la forma entregada, el cariño con que se adaptó a México, ella que había nacido y se había criado en España.

También la forma espontánea de mostrar su cariño por sus hijos con efusivos abrazos y besos aún en público. ¿Influyó en mi vida? Cuando vine a vivir a Honduras me fue fácil amar este país. Y en mi casa todos nos saludamos con abrazos y besos, y pensamos que esto ha contribuido a crear el lazo familiar del que nos sentimos tan orgullosos.

Creo que mi madre hizo algo más que llevarme pacientemente consigo por nueve meses, algo más que proporcionarme alimento, respiración y el impulso de su corazón mientras Dios me formaba para la vida. Creo que mi madre, con su ejemplo, influyó para bien en las futuras generaciones de mi familia. Hoy, sus restos reposan en el Cementerio Español, pero donde quiera que esté su espíritu se puede sentir orgullosa de su paso por este mundo.

LO NEGATIVO: Dejar pasar este Día de la Madre sin recordar lo mucho que les debemos.
LO POSITIVO: Rendir homenaje a todas las madres en su día en la memoria de mi madre.