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Madre en Honduras

Ser madre en Honduras no es nada fácil, específicamente para la mayoría de las mujeres de escasos recursos económicos, pues los primeros dolores, buscar un hospital público y hacer fila para esperar, sentadas en duras sillas, mientras les dan la entrada a la sala de partos es una odisea.

Tienen 24 horas como tiempo máximo para abandonar esa cama con todo y sus recién nacidos y regresar a casa chineando en un bus de transporte público o, las más privilegiadas, en un taxi colectivo.

Estas madres por naturaleza son bendecidas al poseer buenas productoras glándulas mamarias milagrosas, e igual bendecido el niño con este nutritivo líquido, su principal alimento, ya que estas mujeres no tienen la capacidad económica para comprar esas leches de cualquier marca y precios mercantiles. Además, en el país abundan las madres solteras.

Entre las principales crisis de estas progenitoras en los primeros años de vida de sus vástagos está la salud, ya que los productos más caros son las medicinas. Asimismo, las farmacias alteran los precios constantemente y en los centros públicos carecen de ellos.

Otra eterna preocupación es cuando el niño está en edad de su primer año de escuela, empezando por el uniforme y sus accesorios, más la matrícula camuflada, que es común en las escuelas públicas, sean rurales o urbanas.

Estas madres no tienen la capacidad para mandar a estudiar a sus hijos al colegio por sus altos costos, por lo cual ellos tienen que buscar trabajo para su existencia y la de sus madres.

Lo más triste para estas benditas madres es cuando sus hijos se enrolan en maras o pandillas y aparecen muertos; lo más rescatado, cuando los ven partir en las caravanas, en un país llamado Honduras.