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Simplificar la vida

Simplificar la vida es mucho más que ahorrar tiempo y dinero. Simplicidad en la vida no es frugalidad o austeridad. Es la vida libre de carga excesiva, innecesaria, libre de cosas que poseemos y que terminan dominándonos.

No se sienta culpable por buscar su propio bienestar y el de su familia, o por trabajar con ahinco para mejorar su vida y el mundo. Si usted es suficientemente afortunado como para contar con lo básico, recuerde que la simplicidad no es pobreza, afirma Duane Elgin. La pobreza no tiene nada de noble, al contrario, es mezquina y humillante para el espíritu humano.

No es fácil desprenderse de cosas que poseemos pero que ya no nos sirven, o son viejas e inútiles. Simplificar es, en realidad, desprenderse de algo, es decidir qué es lo que realmente vale.

Sea un consumidor inteligente de lo que realmente importa y un consumidor menos frecuente de las cosas innecesarias. Dios quiere que cada ser humano tenga las cosas necesarias para una vida segura y humana; pero eso no significa que debamos tener todo lo que los demás poseen.

Para una vida más simplificada, Richard Foster sugiere los siguientes pasos: 1) Compre cosas que le sean útiles, no porque le den posición social. 2) Rechace todo lo que le pueda crear una obsesión o adicción, como comprar ropa que no necesita u otros artículos en exceso. 3) Fórmese el hábito de dar a obras de caridad las cosas que ya no usa. 4) Rechace la propaganda de artículos modernos que están de moda. 5) Disfrute de las cosas sin sentir que debe poseerlo todo. 6) Aprecie la Creación en toda su plenitud. 7) Desconfìe de la oferta “compre ahora, pague después”. 8) Siga las enseñanzas de Jesús, con respecto a simplicidad y honestidad en sus palabras. 9) Rechace todo lo que oprima a los demás. 10) Evite las distracciones en su búsqueda del Reino de Dios.