Carteles mexicanos tienen como blanco a las personas mayores y sus tiempos compartidos

Un nuevo modus operandi de los brutales carteles de la droga causa alarma en México.

Foto: Alejandro Cegarra para The New York Times

En Puerto Vallarta, México, trabajadores de hotel son presionados para que filtren información de los huéspedes al cártel.

mié 3 de abril de 2024

Por: Maria Abi-Habib/The New York Times

GUADALAJARA, México — Primero, el cártel se involucró en el tráfico de drogas. Luego aguacates, inmobiliarias y constructoras. Ahora, un grupo criminal mexicano conocido por su brutalidad tiene como blanco a las personas mayores y sus tiempos compartidos.

La operación es sencilla. Empleados del cártel se hacen pasar por representantes de ventas y llaman a los propietarios de tiempos compartidos y les ofrecen recomprar sus inversiones por sumas generosas. Luego exigen pagos por adelantado para una variedad de cosas como publicar anuncios hasta pagar multas gubernamentales. Los representantes convencen a sus víctimas para que transfieran grandes cantidades de dinero a México, a veces hasta cientos de miles de dólares, y luego desaparecen.

El plan le ha redituado al cártel Jalisco Nueva Generación cientos de millones de dólares durante la última década, afirman funcionarios estadounidenses que no estaban autorizados a hablar públicamente, vía docenas de centros de llamadas en México que apuntan implacablemente a propietarios estadounidenses y canadienses de tiempos compartidos. También sobornan a empleados de complejos turísticos mexicanos para que filtren información de huéspedes, dicen los funcionarios de EU.

Con poco más que un teléfono y un guión convincente, los empleados del cártel están victimizando a personas en varios países.

El cártel se aprovecha de los jubilados que quieren dejar dinero a sus familiares mediante la venta de activos. Varias víctimas entrevistadas por The New York Times dijeron que el dinero que habían perdido a manos de los estafadores excedía el valor de su inversión inicial en tiempos compartidos en Jamaica, California y México. “Soy viejo, como estos clientes”, dijo Michael Finn, fundador del Finn Law Group en St. Petersburg, Florida, que ha representado a miles de personas que enfrentan fraude de tiempos compartidos. “Tendemos a confiar cuando alguien nos llama para charlar con nosotros y vendernos estos sueños”.

Ahorros de toda una vida

Hace cuatro años, dijo Finn, recibió una llamada de una mujer desesperada cuya madre había transferido 1.2 millones de dólares, los ahorros de toda su vida, a México para vender su tiempo compartido.

Casi 10 millones de hogares estadounidenses poseen tiempos compartidos, reporta la asociación, gastando un promedio de 22 mil dólares en su inversión, además de cuotas anuales de alrededor de 2 mil dólares. La mayoría son en complejos turísticos playeros.

$!James y Nicki, que tenían un tiempo compartido en California, transfirieron 900 mil dólares a cuentas mexicanas.

En el caso de estafas que se originan en México, el FBI sólo puede investigar si obtiene cooperación local. Y los bufetes de abogados estadounidenses no pueden entablar demandas civiles en México sin contratar a un abogado mexicano autorizado.

En los últimos 5 años, propietarios estadounidenses de tiempos compartidos perdieron 288 millones de dólares, afirma el FBI. Lo más probable es que el número real sea mayor.

En octubre del 2022, una pareja de jubilados —James, de 76 años, y su esposa, Nicki, de 72— dijeron que recibieron una llamada de un presunto agente de bienes raíces de Worry Free Vacations en Atlanta, ofreciéndose a negociar la venta de su tiempo compartido en California a un mexicano rico. Pidieron no publicar su apellido porque estaban “muy avergonzados” por haber sido defraudados.

Al crecer sus hijas, la familia dejó de usar el lugar de vacaciones que compró en la década de 1990 por unos 8 mil dólares, así que la pareja acogió la oportunidad de vender.

La estafa comenzó con cantidades pequeñas, dijo James —unos cuantos miles de dólares aquí y allá destinados a liquidar los costos de registro del Gobierno mexicano por “transacciones transfronterizas”.

Aproximadamente dos docenas de pagos después, la pareja había transferido casi 900 mil dólares, los ahorros de toda su vida, a cuentas bancarias en México, reflejan registros bancarios revisados por The Times.

En Puerto Vallarta, un bastión del cártel y una popular ciudad costera, los trabajadores hoteleros mexicanos son rutinariamente presionados por el grupo criminal para que filtren información de los huéspedes, dijo James Barnacle, agente del FBI. De particular preocupación para los funcionarios estadounidenses es el Grupo Vidanta, una de las empresas de complejos turísticos de tiempo compartido más grandes del mundo con sede en México. Su propietario, Daniel Chávez Morán, es amigo y asesor del Presidente de México.

Muchos de los clientes de Vidanta han sido víctimas de fraude de tiempos compartidos, según un funcionario estadounidense que no estaba autorizado a hablar públicamente.

Vidanta no hizo comentarios sobre preguntas.

En cuanto a James, poco a poco se dio cuenta de que nunca volvería a ver su dinero.

Emiliano Rodríguez Mega contribuyó con reportes.

©The New York Times Company 2024

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