Biografía de “El Tigre”: sus inicios, lealtad a JOH y decadencia

A finales de la década de 2000, El Tigre ya se destacaba como uno de los comandantes más visibles de la policía hondureña, gracias a sus acciones en San Pedro Sula y La Lima.

Foto: LA PRENSA

El Tigre Bonilla será enjuiciado junto a Juan Orlando Hernández y Mauricio Hernández.

mié 17 de enero de 2024

Juan Carlos Bonilla Valladares, conocido como El Tigre, es considerado por la Fiscalía de Nueva York como una pieza clave en el caso contra el expresidente Juan Orlando Hernández.

”El Tigre”, supuestamente, fue “cómplice” de Hernández en actividades relacionadas con el narcotráfico, contribuyendo así a la transformación de Honduras en un estado con vínculos mafiosos.

Hacia finales de la década de 2000, El Tigre ya se destacaba como uno de los comandantes más visibles de la policía hondureña, gracias a sus acciones en San Pedro Sula y La Lima, donde enfrentó a grupos criminales como la MS-13.

Su reputación de hombre implacable se forjó en esta área, aunque investigaciones del Ministerio Público de Honduras sugieren que también estuvo involucrado en ejecuciones extrajudiciales.

El primer mentor político de Bonilla fue Porfirio “Pepe” Lobo, del Partido Nacional, quien se convirtió en presidente de Honduras en 2010.

Lobo movió a Bonilla a la región occidental y luego, en 2012, lo nombró director de la Policía Nacional. En 2011, el panorama del narcotráfico en Copán experimentó cambios tras la muerte de Franklin Arita, un traficante clave. Bonilla, siendo jefe en la región, sugirió que el móvil podría ser una venganza entre narcotraficantes.

Sin embargo, investigaciones posteriores de la inteligencia policial, que no avanzaron significativamente en la fiscalía hondureña, señalan a Bonilla como presunto autor intelectual del crimen.

El Tigre desempeñó el cargo de director de la Policía Nacional de Honduras entre 2012 y 2013, tras haber sido jefe regional en la zona occidental del país, donde el tráfico de cocaína alcanzaba su punto álgido.

En esos departamentos, específicamente en Copán, Ocotepeque, Santa Bárbara y Lempira, Bonilla consolidó su reputación como un individuo firme.

Al servicio de Juan Orlando, según la fiscalía

Según la documentación presentada por la Fiscalía de Nueva York, en 2013, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos tenía a Los Valle bajo escrutinio, y la administración de Barack Obama presionaba intensamente a JOH para que extraditara a los narcotraficantes.

A finales de ese mismo año, dicen los documentos, Juan Antonio “Tony” Hernández viajó hasta El Espíritu, la localidad de Los Valle, para advertir a sus antiguos socios que su hermano, recientemente electo presidente, se vería obligado a perseguirlos.

Pero, supuestamente, los Valle interpretaron esto como una traición y consideraron eliminar a JOH. En este contexto, El Tigre Bonilla comenzó a cerrar filas alrededor del clan y fue designado para romper la alianza de manera contundente.

Los fiscales aseguran que Los Valle estaban planeando atentar contra JOH, por tal razón, la orden desde la Casa Presidencial fue eliminar al clan. Sin embargo, la DEA y el general Ramón Sabillón, sucesor de Bonilla en la dirección de la Policía, frustraron el plan al capturar a los hermanos Miguel Arnulfo y Luis Valle en 2014, sin el conocimiento de Hernández. Este incidente le costó a Sabillón su puesto y lo llevó al exilio.

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El Tigre Bonilla, acusado por Estados Unidos

Según los fiscales estadounidenses, fue en este período y bajo la influencia de los hermanos Hernández, Juan Orlando y Juan Antonio “Tony” Hernández, que ascendió en el mundo del narcotráfico.

En abril de 2020, el Departamento de Justicia (DOJ) presentó cargos contra Bonilla en un tribunal de Manhattan, Nueva York, acusándolo de diversos delitos relacionados con el narcotráfico.

La acusación, elaborada por el fiscal especial George S. Berman, sostiene que El Tigre desempeñó un papel crucial en la operación multinacional dirigida por los hermanos Hernández.

Se le imputa el abuso de su posición en la fuerza pública hondureña para facilitar el tráfico de cocaína hacia los Estados Unidos, haciendo uso de armas de gran calibre y participando en actos de violencia extrema, incluido el asesinato de un rival traficante.

En mayo de 2021, más de un año después de la presentación de cargos en Nueva York, Estados Unidos formalizó la solicitud de extradición de Bonilla.

La situación cambió cuando Ramón Sabillón, sucesor de Bonilla como jefe policial en 2013 y forzado al exilio por el entonces presidente Juan Orlando Hernández, regresó a Honduras asumiendo el cargo de ministro de Seguridad.

Bajo las directrices de Sabillón, la Policía logró la captura de El Tigre Bonilla el 10 de marzo de 2022 en una localidad al norte de Tegucigalpa, la capital hondureña. Menos de un mes antes, Sabillón también había detenido al expresidente Hernández.

Implacable y tolerante con los narcos, según sus intereses

Los fiscales dicen que durante la etapa en que Juan Carlos Bonilla Valladares se desempeñó como jefe regional en la zona occidental de Honduras, se consolidó una alianza estratégica entre narcotraficantes en esa región, que fungía como nexo entre las pistas de aterrizaje en el este y norte del país y la frontera guatemalteca.

Esta red estaba respaldada por tres figuras clave: Los Valle Valle en El Espíritu, el entonces alcalde Alexander Ardón en El Paraíso (ambos en Copán), y Joaquín Guzmán Loera, conocido como El Chapo del Cartel de Sinaloa, dueño final de la droga que transitaba por Honduras, según alegan fiscales estadounidenses. De acuerdo con las acusaciones, el poder político y policial, incluyendo a Bonilla, protegía a estos actores de manera corrupta.

La fiscalía estadounidense sostiene que Bonilla, supuestamente, aprovechó su posición para facilitar el tráfico de cocaína, incluso recurriendo a la violencia, incluido el asesinato, para proteger a políticos vinculados con traficantes de drogas, incluyendo a Hernández Alvarado, expresidente de Honduras, y su hermano.

A cambio de sobornos, se presume que Bonilla ordenaba a sus subalternos en la policía que permitieran el paso libre por puestos de control.

El Tigre Bonilla también experimentó una salida discreta. Acusado de participar en ejecuciones extrajudiciales y ya demasiado evidente para los intereses del entonces presidente Hernández, Bonilla fue destituido de la Policía en 2016, pero nunca perdió la protección. Su caída se produjo poco después que la de JOH, el hombre al que, según la justicia estadounidense, contribuyó a establecer un narcoestado en Honduras.

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