L22 millones al mes pagan transportistas de Honduras por impuesto de guerra

Este año han sido ultimados 19 motoristas y ayudantes y han quemado 7 buses.

El rubro del transporte es uno de los más afectados por las pandillas con el cobro del “impuesto de guerra”. Ni buses ni taxis se salvan.
El rubro del transporte es uno de los más afectados por las pandillas con el cobro del “impuesto de guerra”. Ni buses ni taxis se salvan.

San Pedro Sula, Honduras.

El pago del “impuesto de guerra” y el asedio de los crímenes en los buses de parte de las maras tienen sumergido al sector transporte en una situación crítica.

Los transportistas de San Pedro Sula pagan a los pandilleros 22 millones de lempiras al mes por extorsiones, según las estadísticas que manejan los empresarios de ese rubro.

Este año los miembros de pandillas han matado a 19 motoristas y ayudantes de buses en represalia porque no accedieron a las exigencias de sus cobros ilícitos.

En sus acciones represivas contra los transportistas los integrantes de esas organizaciones también han quemado siete buses en San Pedro Sula, lo que ha generado una pérdida de más de siete millones de lempiras a los empresarios del rubro.

Dirigentes del transporte y dueños de buses manifestaron que los motoristas trabajan en zozobra porque la muerte está latente en los autobuses.

La situación se ha agravado

El cobro del “impuesto de guerra” se ha agravado para los dueños de buses porque antes solo le pagaban a las maras 18 y MS y ahora ese cobro extorsivo lo hacen cuatro grupos.

Hay unidades que pagan hasta 600 lempiras al mes. El cobro de este impuesto está tan generalizado que muchas empresas del transporte tienen ese egreso como pago de planilla y otras como costo de operación.

En el caso de los buses rapiditos el 12% de sus ingresos es destinado para el pago de extorsiones.

Las zonas más afectadas

Han surgido más grupos, entonces ese es el daño más grande que tenemos y sin control porque no sabemos cuántos más van a organizarse y va a haber un momento que no se podrá dar el servicio”, dijo uno de los transportistas entrevistados que por razones de seguridad pidió no revelar su identidad.

“Los buses del sector Chamelecón son unos de los más afectados por ese problema. Esa gente no está haciendo nada porque el pleito que tienen las maras entre ellas lo llevan hasta las unidades del transporte, donde hay muertes de motoristas a cada momento, los usuarios han sido heridos y tantas cosas que se han dado, incluso han parado las unidades en varias ocasiones”, manifestó el entrevistado.

El sector de la Rivera Hernández es otro de los más afectados, en esa zona hay cuatro grupos que están esquilmando a los transportistas.

En ese sector ya casi no hay unidades que sean de los años 2010, 2011, 2012. En esa ruta están los peores buses y los dueños están bien afectados.

Otro transportista que se refirió al tema dijo que en el país se está dando lo que sucedió en Guatemala, donde tuvieron que dejar muchas rutas abandonadas y los usuarios tenían que salir en carretas de caballos, pick-up y en camiones porque la gente ya no quería trabajar porque los mataban.

Los transportistas manifestaron que la quema de buses que últimamente se ha estado dando en Tegucigalpa es un mensaje que le están mandando al Gobierno no a “nosotros que somos los que sufrimos las consecuencias y no debemos nada”.

Manifestaron que los pandilleros le suben el monto al “impuesto de guerra” cuando les capturan miembros de las maras y “nos dicen, ‘necesitamos tanto más, solo esta semana’”.

“A nosotros nos cobran, pero no sabemos a quién le pagamos porque no sabemos quiénes son. Simplemente cuando no pagamos nos matan a los motoristas”, expresó otro empresario del transporte que se manifestó sobre el problema.

Dijo que la verdad es que existe el mal y ya no aguantan. “El Gobierno no quiere aumentar la tarifa y el “impuesto de guerra” es como un costo de operación al igual que la compra de llantas, aceite y combustible”, expresó el mismo entrevistado.

Manifestó que ellos no pueden hacer nada ante ese problema, incluso hay veces que la Policía es impotente y no “digamos nosotros que no usamos ni una navaja”.

Los entrevistados explicaron que ese dinero llegan a recogerlo mujeres embarazadas, menores de edad y en algunos casos algunos pandilleros.

La Prensa