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Conoce el lenguaje de las mascotas

Los perros y gatos no siempre se llevan mal, simplemente su forma de comunicación es diferente

Berlín, Alemania.

Perros y gatos no suelen entenderse muy bien entre ellos, se dice. El gato le tira arañazos al perro. Y éste corre al gato, que termina trepado a un árbol. Al menos así se los ve en las películas de dibujos animados.

Tal vez no se entiendan porque hablan lenguajes muy distintos. No sólo en lo que se refiere a ladridos y maullidos. También con sus señales corporales. Si un perro mueve la cola, significa que está contento, excitado. En cambio si lo hace un gato, quiere decir que está nervioso y agresivo.

Para los dueños de las mascotas es importante interpretar correctamente estas señales de sus animales. Si un gato ronronea, es porque se siente a gusto. Un topetazo con la trompa equivale a una prueba de amistad.

Y si un gato se refriega contra la pierna de una persona significa que lo quiere. Si entrecierra los ojos se encuentra en un estado de tranquilidad. Si los abre grandes, quiere decir que está atento o tiene miedo. Si levanta una pata, ¡cuidado!, se prepara para atacar.

Tampoco es muy difícil entender los códigos de los perros. Si se da vuelta, es porque algo no le gustaba. Agacha las orejas y mete la cola entre las piernas cuando está inquieto y se apresta a defenderse. Justamente esconde orejas y rabo para que su enemigo no lo pueda morder allí. Y si se pone duro y gruñe, mejor alejarse, porque está furioso.