Adicción a las redes: “Grita, llora y me insulta cuando le prohíbo el celular”
La historia de doña Isis y su pequeña Cecilia demuestra el impacto profundo y, a menudo, subestimado de las redes sociales en los más jóvenes, especialmente en tiempos de crisis familiar
Foto: Foto: La Prensa
El acceso al material inapropiado que circula en las redes sociales puede desencadenar una serie de traumas emocionales y psicológicos en los niños.
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Tegucigalpa, Honduras.-
“Ella es excelencia académica, es obediente y muy aplicada, pero cuando decido no prestarle la tableta o el celular se convierte en un monstruo, así se lo digo, porque grita, se enoja y hasta me ha insultado solo por eso”, relató doña Isis (nombre ficticio para proteger su identidad) sobre su pequeña hija Cecilia, de ocho años.
LA PRENSA Premium conversó con la joven madre capitalina, quien brindó un testimonio conmovedor sobre los duros episodios que vivió con su hija debido al uso descontrolado de las redes sociales, en un contexto marcado por la separación de su esposo.
En sus palabras, quedó claro que el impacto de las plataformas en su hija no fue inmediato, sino un proceso progresivo. “Al principio eran pequeñas pataletas porque le prohibía usar el celular, pero con el tiempo se convirtieron en insultos fuertes. Mi niña, que antes era un ejemplo de dulzura, empezó a transformarse frente a mis ojos”, contó con voz quebrada.
La pequeña Cecilia encontró refugio en las redes sociales, un espacio donde podía evadir la realidad que la rodeaba. Sin embargo, este escape digital no trajo la paz que buscaba. Al contrario, parecía alimentar su frustración y enojo.
”Esos aparatos eran su mundo. Miraba programas y videos que parecían inofensivos, pero me di cuenta de que ese contenido la hacía sentir peor sobre sí misma y decidí prohibírselo”, contó doña Isis.
Duros episodios
La madre narró cómo Cecilia se frustra cuando no le salen las tareas como quiere, cuando no hay en casa la comida que quiere, además todo el tiempo está triste y enojada y nadie sabe el porqué.
”Todo le molesta y nada le gusta. Por más que uno intente quedar bien, ella siempre anda enojada. Yo no quería ir al psicólogo porque mi hija no está loca, pero sé que necesita que la orienten y a veces uno como padre también”, admitió angustiada la madre.
”Los videos que miraba ella eran de adolescentes que hablaban de dinero, de lujos, salidas y una vida de derroche que yo no le puedo dar. También miraba videos de pichingos -caricaturas-, pero en una versión violenta, con sangre y peleas, una cosa espantosa”, agregó la progenitora.
Doña Isis buscó ayuda profesional hace un mes, cuando el último episodio fue un impulso o “arranque”, como ella le llama, de su pequeña Cecilia, quien explotó de furia cuando su madre le prohibió ver los programas en mención.
”Fue un momento horrible, usted. Nunca la había visto así, ella gritaba, lloraba y parecía que le iba a dar algo. Me insultaba, me decía ‘estúpida mamá, no te quiero en mi vida’, yo me quebré, no sabía cómo calmarla, colapsé, la abracé y comencé a orar”, recordó.
Proceso
Durante las sesiones de terapia con una psicóloga clínica, la madre comprendió que la separación de su esposo fue un evento confuso y doloroso para Cecilia, especialmente por la falta de comunicación adecuada de ambos padres con su hija sobre la situación.
”Nunca le explicamos bien lo que estaba pasando. Ella presenció violencia, malos tratos, y eso la marcó profundamente. Ella prácticamente se sumergió en las redes sociales para olvidar su realidad y todo lo que estaba pasando, lo peor es que uno no se daba cuenta de eso”, reconoció.
Cecilia fue diagnosticada con depresión y ansiedad. La psicóloga dijo que la intervención llegó en el momento oportuno; de lo contrario, la situación habría comenzado a afectar su rendimiento escolar.
Aunque ya no están juntos, doña Isis y su exesposo luchan cada día por recuperar a su hija y devolverle la inocencia y la alegría que una vez definieron su niñez. “Hemos hablado del tema y ambos queremos que nuestra hija sea feliz y que podamos encontrar una manera de superar todo esto”, expresó.
Ahora, doña Isis permite que Cecilia use los dispositivos móviles exclusivamente para tareas escolares o para ver programas educativos. Además, supervisa rigurosamente el contenido que su hija consume y ha establecido límites de tiempo estrictos para su uso en redes sociales.