Gobierno de Nayib Bukele quiere emular modelo de la Unión Europea en Centroamérica

El proyecto unionista promovido por El Salvador será presentado formalmente en 2024 y hace el llamado a dar el siguiente paso: un solo bloque político, económico y social en la región.

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Panorama de la reunión en la que se discutió el futuro de la región. Foto: gobernaciónsv

Por: Reynaldo Yanes

Unionismo en CA

El sueño de una Centroamérica unida que nació en el siglo XIX, sigue vivo en el XXI. Representantes de los países miembros del Sistema de Integración Centroamericana (Sica) se reunieron la semana pasada en San Salvador para conocer la propuesta del gobierno de ese país de lanzar la “Unión Centroamericana”.

Este proyecto, presentado por Félix Ulloa, vicepresidente del gobierno de Nayib Bukele, busca la creación de un organismo regional de naturaleza supranacional, el que, de acuerdo con reportes de medios locales, tendría su propia personería jurídica, y cuyas ramificaciones tendrían alcance en diferentes aspectos, tales como la economía, la política, la moneda, la tributación, la seguridad y el medio ambiente, todos combinados en un mismo conjunto de normativas y estatutos comunes para todos los países miembros.

Esta propuesta implicaría la creación de instituciones, o la adaptación de las ya existentes, para conformar, entre otras, un Consejo de la Unión (integrado por los presidentes de cada Estado), un Parlamento, un Tribunal, un Consejo de Ministros y una Comisión, en un modelo que a primera vista luce como un calco de las instituciones creadas al constituirse la Unión Europea (UE).

Unión

Durante su intervención en el foro, Ulloa detalló que el primer paso, tras la aceptación de la propuesta por los Estados involucrados, es el de reformar el Protocolo de Tegucigalpa, el cual, adoptado en 1991, fue la génesis del Sica.

Con dicha reforma, la región pasaría a hablar, ya no de integración, sino de unión.Esta unión tendría luego que ser ratificada por cada uno de los Estados que pasarían a constituir la que, en principio, involucra a los ocho Estados miembros del Sica: Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y República Dominicana.

El funcionamiento de la Unión implica la designación de un presupuesto que se conformaría con las aportaciones de todos los Estados miembros, por lo que cada uno tendría que crear las partidas correspondientes en sus cuentas fiscales.

$!Doris Gutiérrez (centro) representó a Honduras en el foro. Foto: SICA.

Otro punto importante a destacar es que replantea las funciones y el papel de varias instituciones que ya existen. Para el caso, en el marco del Sica ya existe un Comité Ejecutivo, una Secretaría General, la Corte Centroamericana de Justicia y un órgano legislativo en la figura del Parlamento Centroamericano (Parlacen), pero en el marco de una unión, las decisiones que se tomen en estas instituciones reconvertidas como organismos de la unión serían de carácter vinculante.

El nicaragüense Werner Vargas, recién nombrado como secretario general del Sica, dijo durante su participación en el foro, que “los retos transnacionales exceden las capacidades individuales de los Estados, por lo tanto, la integración centroamericana no es una remembranza de nuestra época federalista, sino un imperativo categórico y pragmático que nos permite hacer frente a estas realidades” y añadió que la unión “es el medio para alcanzar los intereses comunes a partir de nuestras similitudes, arraigando así nuestra identidad regional”.

LA PRENSA Premium trató de consultar la postura oficial del Gobierno de Honduras ante esta iniciativa, pero no obtuvo ninguna información.

Se acudió tanto a Casa Presidencial como a Cancillería, pero de ninguna de ellas se brindaron datos.Igualmente, este medio intentó contactar a la designada presidencial Doris Gutiérrez, quien participó en el evento desarrollado en El Salvador, pero hasta la hora de cierre no había respondido a las llamadas.

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Proyecto unionista

La idea de fortalecer la unión del istmo y llevarla al siguiente nivel estuvo presente en la agenda del gobierno de Nayib Bukele.

En septiembre de 2020, y siempre bajo el hilo conductor del vicepresidente Félix Ulloa, el gobierno salvadoreño se reunió con las instituciones de gobierno representadas en el Sica, a fin de proponerles la elaboración de una hoja de ruta que marcase el camino a seguir para concretar el proyecto unionista.

El objetivo plasmado en un documento de la presidencia de El Salvador, fechado el 22 de septiembre de 2020, es el de presentar la propuesta formal a los países de la región en 2024, buscando crear en la Unión Centroamericana “un legado que nos ayudará a convertir a Centroamérica en la Patria Grande”, expresó Ulloa en aquella oportunidad.

Datos

Los alcances de la propuesta buscan establecer y aplicar un conjunto de normativas comunes que permitan a los habitantes de la región acceder a asuntos como la homologación de los títulos universitarios, a un sistema regional de hipotecas, de pensiones y un mismo pasaporte para los ciudadanos de todos los Estados miembros.

Según reportaron medios de la región, esta propuesta salvadoreña ya había sido compartida desde junio, y contempla también la posibilidad de impugnar las decisiones administrativas que se tomen como bloque comunitario, pudiendo ser dirimidas ante la institución que las haya emitido y/o ante el Tribunal de la Unión, mediante los “medios impugnativos determinados”, precisa el borrador de la propuesta.

Para saber

Con respecto a la factibilidad de esta propuesta, el analista hondureño Carlos Urbizo señaló que el proyecto unionista presentado por el gobierno salvadoreño es un “anhelo legítimo y encomiable”, pero a la vez advierte que puede resultar “demasiado ambicioso”.

La comparación con la Unión Europea es inevitable y Urbizo nos recuerda que hasta los europeos han tenido algunos problemas para complementar su unión como bloque.

“Lo que siempre ha tenido algún sentido de operatividad es una unión económica al estilo Unión Europea. Si se logra, como muy bien lo ha logrado Europa; sería una base firmada para seguir en otros planos. Europa intentó implantar una constitución europea, y no lo pudo lograr”, dice el analista.

Un factor que hay que tener presente es que, desde la disolución de la Federación Centroamericana en el siglo XIX, los países que surgieron de ella siguieron caminos distintos de autonomía e independencia durante más de siglo y medio durante el cual se ha fortalecido el nacionalismo.

Se puede pensar que una región como Centroamérica, a diferencia de Europa, es más homogénea al compartir una lengua, historia y cultura común, pero, advierte Urbizo, dicha homogeneidad es solo aparente.

“Filosóficamente, Europa es más homogénea. En 1838 se terminó la Unión Centroamericana. Desde entonces cada quien por su lado y hasta con muchas rivalidades, algunas terminando en serias interferencias en los asuntos políticos de otros, y hasta en guerras”, apunta.

A su juicio, el momento político que vive la región juega en contra de que la Unión pueda ser factible a corto plazo.

Señala por ejemplo la situación de Nicaragua, donde Daniel Ortega es visto por muchos como un dictador. Y luego, Costa Rica, cuya tradición individualista la lleva a abstenerse de participar como miembro de algunos organismos regionales.