“Los niños piden regresar a su casita”: Hondureña narra su dolor tras incendio en California
“Es horrible ver a tu familia triste y no poder hacer nada”, lamentó la compatriota en conversación con LA PRENSA Premium. La hondureña relató cómo recibió la noticia, los planes que hicieron y las difícil situación que están enfrentando
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La casa de la compatriota, donde vivía desde hace seis años, quedó reducida a escombros.
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Los Ángeles, Estados Unidos.
El humo todavía se siente en el aire, la ceniza cubre el suelo como un manto gris que lo invade todo, y las llamas, aunque ya contenidas, siguen ardiendo en la memoria de quienes las vivieron.
Jessica Villanueva, de 43 años, y su familia se enfrentan a una tragedia que se mide en pérdida material, en recuerdos, en años de sacrificio y en sueños que ardieron junto con su hogar en los incendios que destruyeron Altadena, California, Estados Unidos, en los primeros días de enero de 2025.
Eran cerca de las 11 de la noche cuando el caos irrumpió en la vida de Jessica. “Sacamos solo los papeles importantes y algo de ropa, apenas para dos días”, recordó en entrevista con LA PRENSA Premium.
La compatriota contó que junto a sus dos hijos, de 17 y 21 años, sus dos sobrinos, de 2 y 7 años, y su hermana, tuvieron que evacuar de su vivienda y se refugiaron en la casa de una tía a 45 minutos de su hogar.
Debido a un problema pulmonar que le dificulta la respiración, Jessica no pudo acompañar a su hermana y su cuñado al día siguiente para verificar el estado de su casa. Pero lo que encontraron fue peor de lo que imaginaban, pues las llamas, implacables, devoraban su hogar.
”Cuando llegaron, no dejaron pasar a mi hermana, solo pasó mi cuñado. Mi hermana se quedó en el carro, mi cuñado se fue a la casa y encontró la casa en llamas todavía. Entonces él grabó cómo estaba la casa ya”, relató la compatriota.
El video llegó a sus manos minutos después, y con él, la certeza de que todo estaba perdido. “Realmente cuando vimos el video solo me dio ganas de llorar. No sabía qué sentía, si era cólera, nostalgia, tristeza, impotencia de no poder apagar el fuego, no sé. O sea, eran tantos sentimientos encontrados que no hay palabra para describir lo que sentí en ese momento”, contó, tratando de contener un nudo en su garganta.
Impacto
A pesar de la magnitud del desastre, los recuerdos siguen vivos en la mente de Jessica. El pequeño rincón donde su hija de 21 años pasó su infancia, el salón donde su hijo de 17 años había estudiado hasta el amanecer para graduarse, todo aquello quedó reducido a escombros.
”La gente dice que es solo material, pero ese material son años de trabajo, son miles de recuerdos en un hogar”, afirmó con voz quebrada.
Jessica compartió cómo cada miembro de su familia enfrenta este dolor de manera diferente y las palabras se clavan como cuchillos en el corazón de una madre que no sabe qué responder.
“Mi niña es la que me ha estado ayudando con todo de las organizaciones para que busquemos ayuda y todo. Mi varoncito es el que solo agacha la cabeza y llora porque no le gusta que uno lo mire llorar y me dice que él tiene que ser fuerte por mí”.
Y mientras trata de consolar a sus hijos, la ansiedad no le permite descansar. “Es horrible ver a tu familia triste y no poder hacer nada”, admitió. “No sé qué vamos a hacer. Estamos viendo si nos dan algún préstamo para ver si podemos comenzar a reconstruir”, agregó.
Recientemente, la familia decidió crear una campaña en GoFundMe para recaudar fondos que les permitan reconstruir su hogar, aunque tal vez en otro vecindario de California. Su meta es de 24,000 dólares (aproximadamente 600 mil lempiras), de los cuales han logrado reunir apenas 7,436 (equivales a unos 188,500 lempiras).
”He iniciado esta recaudación para ayudar a mi familia, especialmente a mi mamá, a superar esta tragedia. Esta casa fue hogar de mis abuelos, mi mamá y mi tía por más de 15 años, y en una sola noche, miles de recuerdos quedaron perdidos. Estamos pidiendo su apoyo a través de este GoFundMe para levantarnos nuevamente y superar este difícil obstáculo, reza el texto en la plataforma.
La última Navidad -que coincide con el cumpleaños 43 Jessica- y el Año Nuevo quedaron marcados por momentos en familia en un hogar que ya no existe, pues fue reducido a cenizas.
Desde el 7 de enero, el fuego, impulsado por el viento feroz, comenzó a devorar hectáreas y a arrasar todo a su paso. Más de 15,000 hectáreas de vegetación ardieron en Los Ángeles, consumiendo más de 11,000 estructuras, y dejando un rastro de destrucción y dolor.
Las autoridades no tardaron en emitir órdenes de evacuación para más de 153,000 residentes, incluidos Jessica y su familia. Según reportes, actualmente al menos trece personas han desaparecido y se reportan once fallecidos.