El Cusuco es la joya más cuidada de El Merendón

El parque nacional ahora tiene un grupo de al menos 15 guardaparques que lo cuidan de los depredadores y cazadores, sus dos principales enemigos.

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Sus bosques húmedos, cascadas y fauna endémica hacen al Parque Nacional Cusuco (Panacu) una reserva de altísimo valor y belleza. Fotos: Moisés Valenzuela y Jessica Figueroa.

Por: Jessica Figueroa

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Subir al Parque Nacional Cusuco es algo que todo sampedrano debería hacer antes de morir. Allá arriba se respira oxígeno puro, la naturaleza envuelve y el silencio repara.

El recorrido es sencillamente fascinante. Aunque el daño a la montaña es innegable y deja huellas, el verde se sigue imponiendo.Esta parte de la reserva, la zona núcleo del parque nacional, es la región más conservada y protegida de El Merendón.

111

Kilómetros

Hay desde la colonia La Primavera hasta el Parque Nacional Cusuco. Para el recorrido se recomienda ir en vehículo de doble tracción.

La experiencia de vivir la naturaleza y aprender sobre la importancia de mantenerla lo más preservada posible es vivida por los que se entregan a su protección y aquellos aventureros que aman caminar, explorar y acampar.Ahí hay mucho que ver. Lo primero que atrapa es la neblina.

53

Kilómetros

Hay desde Cofradía al Parque Nacional Cusuco. Para llegar al parque hay que pasar la aldea Buenos Aires.

La sensación térmica es relajante, ni muy frío ni muy caliente. Luego, los helechos gigantes emergen como sombrillas naturales y dan vistas impresionantes. Y ya entrando en materia, a unos pasos de la caseta y la tranca, donde es obligatorio el registro y el pago simbólico de la entrada, está el sendero de la cascada El Quetzal (cerrado todavía por daños causados tras Eta y Iota).

$!Por su preservación, muchos unen esfuerzos, especialmente los guardaparques.

Para entrar en calor hay que caminar un kilómetro, y aunque hay pendientes que roban el aliento y las ganas de seguir, la recompensa final vale todo esfuerzo: la espectacular caída de agua.Otro sendero de belleza sin igual es el del Jardín de Macrin.

Allí se puede ver el río Cusuco y tomar postales para el recuerdo en sus pequeños puentes de madera y su espectacular colección de flores.

Se reducen las amenazas

Y a pesar de toda la belleza que envuelve y atrapa, el Parque Nacional Cusuco no está exento de riesgos y amenazas que vienen de depredadores del bosque y cazadores, que son sus principales enemigos.Por esta zona protegida hay alianzas importantes.

En la actualidad hay un grupo de al menos 15 guardaparques que se encargan de recorrer todos los rincones de la zona núcleo para mantener a los abusivos depredadores alejados.

Los guardas son producto de un trabajo mancomunado de varias instituciones; entre ellas, el Programa Nacional de Guardabosques del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Honduras (Sinaph), Operación Wallacea, Fundación Panthera y el apoyo que le brinda la empresa Lácteos de Honduras (Lacthosa), Fundación Integral para el Desarrollo de Honduras (Fipadeh) e Instituto de Conservación Forestal. Además, hay un destacamento militar permanente en el parque.

Franklin Castañeda, director para Honduras de Fundación Panthera, la entidad internacional que vela por la preservación del felino más grande de América, el jaguar, señala que el trabajo de la organización comenzó en 2009, cuando en Honduras no se sabía nada de este felino.

“El mayor logro de Panthera fue lograr el primer registro de un jaguar, captado por las trampas cámaras y que han sido colocadas en todo El Merendón. Ese ha sido el primero y el único avistamiento del felino hasta el momento. Eso fue en 2014. Es y ha sido el único registro con evidencia contundente fotográfica de jaguares en toda la cordillera de El Merendón”, expone.

A raíz de eso creció la idea de aumentar el número de guardas, ya que entonces solo había uno.“El fin supremo del guardaparque es detectar y reportar a las amenazas que se ciernen sobre el área protegida, en especial dos: la cacería ilegal y los descombros”, apuntó.

Para detectar cacería, la aliada es la tecnología. Por ejemplo, se usan grabadoras de monitoreo acústico para captar en un kilómetro a la redonda el sonido de disparos.

A medida se aumentó la presencia de guardas, desde 2017 se ha notado la disminución de cazadores.“El área evaluada fue la zona núcleo. En los primeros monitoreos que hicimos en 2018, la grabadora detectó en un muestreo de dos meses 80 disparos y, en 2021, la grabadora solo detectó 23. Se redujo en un porcentaje muy significativo el número de disparos”, expuso.

A fin de proteger el jaguar, que usa El Merendón como una zona de tránsito y por ser una especie amenazada, y otras en peligro como el tepescuintle, chancho de monte, venado tilopo, la pava de monte, todos favoritos de los cazadores, es que la presencia de los guardaparques se mantendrá y reforzará en el Cusuco.