Avril Matute, la brillante hondureña admitida en el MIT de Massachusetts

La joven capitalina de 18 años y que se graduó con un índice de 97% inicia este día su vida universitaria en la prestigiosa universidad de ingenieros, matemáticos y profesionales de las ciencias: Massachusetts Institute of Technology de Estados Unidos

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Avril Matute cumple hoy su sueño de niña. Este día comienza su vida universitaria en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), en Kendall Square en Cambridge, Massachusetts, al otro lado del río Charles desde Boston.

sáb 17 de agosto de 2024

7 min. de lectura

“Me llamo Abril Matute, soy de Tegucigalpa, tengo 18 años, me destaqué mucho en la Olimpiada Hondureña de Matemáticas, gané dos medallas de plata, pude representar al país en la Olimpiada Iberoamericana de Matemáticas y la Olimpiada Mundial de Matemáticas, siendo la tercera mujer hondureña que participó en esa última. Además cofundé Cafecito Matemático, una iniciativa que intenta mitigar la brecha de género en las Olimpiadas de Matemáticas”...

Así se presentó Avril, una joven vivaz, estudiosa y decidida, que no solo tiene claro lo que quiere, lo construye a base de esfuerzo, esmero y mucha fe. Todo eso le ha permitido que justamente este día (sábado 17) poner sus pies oficialmente en el Instituto Tecnológico de Massachussets (Massachusetts Institute of Technology- MIT, por sus siglas en inglés).

En 2023, elegida la mejor universidad del mundo de acuerdo con la plataforma QS Top Universities, sobresalió esta vez, por encima de la Universidad de Cambridge u Oxford, en el Reino Unido, así como Harvard o Stanford.

El famoso MIT se autodefine así: “Fundado para acelerar la revolución industrial del país, el MIT es profundamente estadounidense. Con ingenio y empuje, nuestros graduados han inventado tecnologías fundamentales, lanzado nuevas industrias y creado millones de empleos en Estados Unidos. Al mismo tiempo, y sin el menor sentido de contradicción, el MIT es profundamente global . Nuestra comunidad gana una enorme fuerza como imán para el talento de todo el mundo. A través de la enseñanza, la investigación y la innovación, la excepcional comunidad del MIT persigue su misión de servicio a la nación y al mundo”.

$!Con una de las fachadas principales de fondo, Avril amante de las matemáticas, está pensando si estudiar ingeniería eléctrica o ingeniería mecánica. Tiene un año para decir cuál elegir.

Avril Matute es el nuevo supertalento hondureño en el MIT. Ella conoce a Israel Guerrero, otro connacional que cursa su tercer año allí, y cree que con ella, serán tres en el MIT junto a otro compatriota que se trasladó desde otra universidad. En su historia, son menos de 15 hondureños los que han estudiado alguna de las ingenierías en esa prestigiosa institución.

Avril, en 2023, cofundó Cafecito Matemático, el primer club de niñas en matemáticas en Honduras. También participó en el Science Internship Program de la Universidad de California en Santa Cruz, investigando en medios computacionales. Además, fue líder en su iglesia, predicando a jóvenes y niños de escasos recursos, a cargo de la tesorería y organizando eventos para más de 50 personas. Todo esto la llevó a obtener una beca completa en el MIT.

Estudió bachillerato en Ciencias y Humanidades en el Instituto Evangélico Virginia Sapp, y aunque ha salido del país a competencias de olimpiadas, no tenía claro que quería salir a estudiar al extranjero hasta que el año pasado fue parte de un programa de verano en el Science Internship Program en la Universidad de California en Santa Cruz.

“Ya estando en el ambiente me encantó. Definitivamente ese tipo de universidades satisfacía mi curiosidad intelectual. Sentía que estaba con gente que me entendía”, contó Avril a LA PRENSA Premium.

Fue así, que tras un año sabático y de participar activamente en el programa de verano de la universidad de Santa Cruz decidió empezar la búsqueda de su universidad.

“Armé mi lista de universidades, uno aplica por medio del portal de aplicaciones en internet, tiene que mandar cartas de recomendación, hacer ensayos, hacer pruebas estandarizadas (como las Pruebas de Aptitud Académica de la Unah, pero en inglés), uno manda sus exámenes, hace exámenes de inglés, hay entrevistas, que eso es aleatorio, puede que te toque o que no, a mí me tocó. Piden índice, actividades extracurriculares, preguntan qué logros tiene uno en cada actividad y cuánto tiempo le invirtió a cada actividad, cuántas horas a la semana”, señaló la joven capitalina.Y fue así como se acercó al MIT.

Si bien, su índice de 97% era indispensable, más no el único requisito por cumplir, el participar en actividades extracurriculares, en especial, olimpiadas de matemáticas, le abría de par en par las puertas del MIT, ubicado en Kendall Square en Cambridge, Massachusetts, al otro lado del río Charles desde Boston.

“Realmente MIT ama mucho las olimpiadas de matemáticas. Muchas de las personas que yo conocí en la Olimpiada Mundial de Matemáticas fueron admitidas ahí. Sin embargo, no todas. Así como no es requisito, tengo muchos amigos que a lo mejor estuvieron en otras competencias de ciencia, o a lo mejor se destacaron en investigación científica o en divulgación. Entonces, más que todo es tener ese componente en ciencias muy fuerte. En mi caso, tenía participación en la Olimpiada Mundial de Matemáticas, estaba en el programa de verano donde estuve investigando y me ofrecieron quedarme con ese laboratorio durante el resto del año. Entonces, estuve más de seis meses participando en investigaciones en medios computacionales, también tener participación en áreas sociales es muy importantes. En mi caso, yo era líder en mi iglesia Escogidos por la salvación, con los jóvenes”. Avril también ha hecho voluntariado en Escuelitas comunitarias .

$!El MIT está en <b>Cambridge, Massachusetts</b> , en la orilla norte del río Charles, frente a la ciudad de Boston. Ahí también celebró Avril su admisión a la mejor universidad del mundo, de acuerdo al ránking de universidades.

Del Cafecito Matemático al MIT

Cafecito Matemático es su principal carta de presentación. Hoy en día, el club está a nivel nacional y lo conforman más de 100 niñas de 16 departamentos. Explica que Cafecito Matemático Campesito “no es dar clases de matemáticas a las niñas porque son más tontas que los niños”.

“Queremos definitivamente quitar ese estereotipo. No intentamos hacer eso. Cafecito da una clase invertida. Nuestras chicas son súper brillantes. Son las mejores de sus departamentos. Lo que hacemos es mandarles un proyecto una semana antes y ellas lo estudian y lo explican. Tiene algunos ejercicios que ellas trabajan por su cuenta. Y luego, en clase, lo que hacemos es ayudarles a responder sus dudas. Desarrollar problemas de nivel de olimpiada departamental y de olimpiada nacional. Y honestamente, solo es una mentoría. Estamos dejando que ellas participen. Las niñas toman el control de la clase”, precisa.

Las mentoras les ayudan a amoldarles su idea. “Intentamos visibilizar modelos a seguir. Las chicas que están dando las clases, las mentoras, todas están ahorita siendo elegidas para la Olimpiada Centroamericana, para la Ibero. Son las mejores. Ya tienen medallas en olimpiadas nacionales. Entonces, están uno o dos pasos al frente de una chica que viene participando en una olimpiada. Y es para que las niñas puedan ver que, a pesar de que en sus departamentos de repente no ven mujeres destacadas dando las clases, sí las hay. Y ellas pueden destacarse también”, cuenta emocionada Avril.

De su lista de universidades, el MIT la cautivó y así la describe: “El MIT o el Instituto de Tecnología de Massachusetts está consistentemente entre las mejores tres universidades del mundo. Todos los años lo marcan entre los tres mejores, pero definitivamente es la mejor universidad en ingeniería, tecnología, ciencias y matemáticas”.

Señala que aunque hoy inicia su vida universitaria, aún no está completamente decidida qué estudiará.

$!Su familia es lo más importante dice Avril, y aunque los extrañará, sabe que siempre estarán para ella sin importar la distancia.

“Estoy entre ingeniería eléctrica o mecánica. El MIT me da el primer año para que podamos explorar qué carreras ofrecen, qué ingeniería ofrecen, para que podamos tener una decisión informada, porque uno del colegio a lo mejor no tiene mucha experiencia en ingeniería y el MIT nos ofrece esas experiencias durante el primer año. año”, prosigue.

Gracias a su fascinación por las matemáticas y todas sus facetas, Avril logró una beca del 100%. “Yo voy a trabajar en el MIT para cubrir mis gastos de viaje, y como que mis saliditas o que el desodorante, esas cosas, pero yo no le tengo que pagar absolutamente nada a la universidad, ellos me están dando alojamiento, comida, las clases, todo”. Avril saldrá en 2028.

“Me siento muy emocionada, por un lado, porque mis mejores amigos ya están allá. Uno se siente muy cómodo en esa comunidad de olimpiadas y de ciencias. Me emociona esa parte porque además es una universidad va a satisfacer mi curiosidad intelectual, todas las posibilidades que van a haber”, añadió

Muestra de ello es que con su grupo de estudio que se llama Terrascope, estudiará el primer año de universidad los problemas ambientales causados por la minería de Chile. “Vamos a intentar soluciones a ese problema. En mi primer año estoy aprendiendo y resolviendo problemas que están causando un impacto en el mundo. Entonces, me emociono un montón. También me siento un poco triste, porque dejo a mi familia. Realmente, si el MIT estuviera aquí, a la distancia de la Autónoma, yo feliz, porque yo amo demasiado a mi familia, amo mi país”. Cree que después de la ingeniería estudiará una maestría, quizás en Europa, pero aunque ya se imagina en ese momento, tiene claro que quiere volver a Honduras.

“Me gustaría volver a Honduras, no sé dentro de cuánto tiempo. Definitivamente no quiero regresar a pedir empleo. Si regreso es a crear un cambio, a ofrecer oportunidades, aún no sé de qué tipo. Creo que tengo una gran oportunidad de aprender sobre el consumo de energía. Tengo tantas cosas que aprender y tantas cosas que aportar a mi país dentro de, qué se yo, 15 años”...

$!Avril compartió fotos de su álbum familiar con LA PRENSA.

Sus pasiones y familia

Pero para Avril no todo son números y estudios. Aunque sus pasatiempos van ligados a ello, ama estar entre niños, jugar con ellos, enseñarles.

“Ahorita estoy con un voluntariado como misionera aquí en mi colonia dando clases de inglés. Yo soy muy feliz, me encanta estar con niños. También amo jugar juegos de mesa, soy muy feliz con mis amigos, muy extrovertida. Mi juego favorito se llama MAO, es un juego de cartas, lo he intentado implementar con mis amigos de olimpiadas de aquí de Honduras y me odian, porque es algo difícil de entender, pero nos encanta, nos encanta, todo el mundo lo odia, pero nos encanta”, cuenta con emoción.

Señala que pese a ser una alumna brillante, tuvo que dejar ir el cuadro de honor. “A veces uno está tan enfocado en las notas y no está aprendiendo nada, solo está haciendo el trabajo perfecto, con la portada bonita, el título bonito y viendo los requerimientos del maestro, pero uno no está aprendiendo”.

Pese a ese, su índice no se vio afectado porque siempre se recuperaba y mantenía buenos promedios. “Yo estaba solamente aprendiendo, haciéndole preguntas a mis profesores solamente, disfrutando realmente de mi vida académica aún así, me gradué con un índice de 97%”.

Avril se crió en un hogar lleno de amor, donde no la presioban por ser la mejor. Su papá se llama José Neptalí Matute Cruz y es comerciante, dueño del café Expreso de la Cruz en Comayagüela; su mamá es Maribel de Jesús Cruz Carbajal y su hermano de 17 Ángel Otoniel Matute Ordóñez.

Ese negocio la hizo amar el café, tanto que antes de partir al MIT, se dio a la tarea de investigar cómo es el aromático allá, pues es vital para su vida. Otra cosa que le encanta es la historia de Honduras, y por eso se matriculó la clase en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, aunque no planeaba cursar ahí sus estudios. Aunque ha viajado fuera del país, no conoce muchos lugares hermosos que están en su lista de pendientes. Aún así, aprecia su país y su realidad también fueron claves para su admisión en el MIT.

“Lo hablé en mi entrevista, y creo que fue de los factores más importantes, poder decir, yo conozco la necesidad del país, a mí me encanta escuchar a la gente, creo que todo el mundo tiene algo que aportar. Haya llegado solo hasta el tercer grado, tiene algo que aportar, es la educación emocional de una persona. Y al mismo tiempo, por las Olimpiadas yo conozco Noruega, Colombia, estuve en California y realmente se nota la desigualdad”.

Avril, que de niña se imaginaba dando los pasos que dio hoy, está feliz por saber que creció y puede cumplir sus sueños. “Uno de niño decía.. -Yo quiero ser cuando sea grande-,.... y los adultos solo se reían y decían, sí que sueñe. Pero ahora lo estoy cumpliendo. Yo creo que hay un Dios Todopoderoso que lo puede hacer, cosas que uno mira fuera del control, o que en su vida no puede ni imaginar, y sí se puede. Realmente si uno tan solo intenta y tiene fe y da su granito de arena”...

$!Junto a su abuela Elena Carbajal