Honduras evalúa las secuelas de la tormenta Sara: pérdidas millonarias en cultivos, ganado e infraestructura
Los daños en infraestructura ascienden a aproximadamente L500 millones, mientras que más de 8 mil millones se habrían perdido en cultivos y ganadería producto del fenómeno natural. Los accesos siguen siendo un obstáculo para decenas de productores
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El paso de la tormenta Sara dejó un rastro de devastación en el sector ganadero, con cientos de animales muertos y afectados en distintos departamentos del país, golpeando a los pequeños productores.
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Tegucigalpa, Honduras.
”Vamos a empezar de cero otra vez. Nos hemos levantado ‘a puras cachas’, pero ahora no sé cómo vamos a salir de esta, se me ahogaron unas 15 reses, si no es que más”, dijo don Freddy Vargas, un ganadero de Atlántida, cuando LA PRENSA Premium le consultó sobre los daños que dejó en su finca la tormenta Sara -que azotó Honduras desde el jueves pasado y se disipó el domingo-.
Miles de hondureños enfrentan las secuelas de una tormenta tropical que, aunque no alcanzó el nivel de devastación de Eta e Iota en 2020, dejó una huella profunda a nivel económico y social.
Dos días después del paso del fenómeno, todavía hay comunidades incomunicadas, hogares reducidos a escombros, campos devastados y ganado perdido en el desastre.
Sus efectos se sintieron en todo el país, golpeando con mayor fuerza a los departamentos de Atlántida, Yoro, Choluteca, Colón y Valle, donde hay familias que llegaron a perder hasta 250 cabezas de ganado, viviendas, enseres y hasta resultaron heridos, según testimonios recogidos por este medio.
Las autoridades todavía no tienen un cálculo monetario preliminar de las pérdidas totales, pero solo en Atlántida, se estiman pérdidas en ganado que sobrepasan los L100 millones.
Sobre las pérdidas en los sectores productivos, José Chacón, director de la Federación Nacional de Ganaderos de Honduras (Fenag), aseguró que podrían ascender a los L8 mil millones.
En cuanto al sector de infraestructura, el ministro de la Secretaría de Infraestructura (SIT), Octavio Pineda, informó que los daños son de aproximadamente L500 millones, pero continúan evaluando las afectaciones para definir con exactitud los recursos necesarios.
”Todavía seguimos haciendo conteos para hacer un cierre final, nosotros no tenemos presupuesto pero le estamos pidiendo a Sefin y ya nos mandó una guía para llenar con las afectaciones y documentación respaldo enmarcado en la emergencia”, manifestó.

Daños
Héctor Castro, secretario de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Atlántida (AGAA) y vice presidente de la Cámara Hondureña de la Leche (Cahle), advirtió que los mayores problemas para el sector no solo son los daños directos en ganado, pasto y cultivos, sino la pérdida de accesos que ha paralizado la actividad productiva.
”Esperamos un apoyo inmediato en el acceso, que reparen los puentes y las vías. La caída de varios puentes provoca una pérdida millonaria donde se afecta al productor porque él tiene que andar en la madrugada pasando para llegar, entonces esperamos solución en los accesos y después por lo menos facilidades en préstamos para ganaderos para recuperar estos animales que perdieron”, señaló Castro.
La destrucción de caminos y puentes ha dejado a productores incomunicados, especialmente en la cuenca del río Cangrejal, en La Ceiba, una de las zonas más afectadas. “El producto que manejamos nosotros es la lechería, y no poder sacar la leche nos causa pérdidas”, explicó Castro.
Además, la falta de energía dificulta transformar los lácteos en derivados, lo que agudiza las pérdidas económicas. “Lo que más he perdido es en pastos, comida y ganado, eso va a repercutir para el próximo mes, ahorita por lo menos salieron todas las aguas para sus niveles, pero ya cuando empecemos a ver que nos quedamos sin alimento y lo poco que tenemos, va a ser más grande el daño”, lamentó el líder ganadero.
El impacto de las lluvias también ha sido devastador para los animales. “Otro ganado se ha muerto, se ha ahogado y hemos perdido bastante cultivo de plátano y naranjas”, señaló el entrevistado. Además, el acceso limitado a pasto y cultivos como el maíz pone en riesgo al ganado que sobrevivió.
Castro explicó que el ganado de alta calidad genética, aunque más productivo, tiende a ser más delicado y susceptible a las condiciones ambientales. El exceso de agua, por ejemplo, puede perjudicar su salud, generando daños que requieren atención especializada para su recuperación, siendo otra de las afecciones de la tormenta Sara.
Este miércoles se reunirán presidentes de asociaciones ganaderas de los departamentos afectados por la tormenta Sara para magnificar la afectación del fenómeno y se espera que para el viernes tengan un panorama más claro sobre el impacto.
Recuento
Según el último informe de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) actualizado al martes 19 de noviembre, el saldo de víctimas incluye cuatro personas ahogadas en Choluteca, Olancho, Yoro y Colón, tres lesionados, cuatro heridos y un desaparecido desde el pasado jueves.
A pesar de estas pérdidas, las labores de rescate han permitido salvar a 7,682 personas, quienes enfrentaban situaciones de alto riesgo debido a las inundaciones y deslizamientos.
En total, 42,531 familias han sido afectadas por este fenómeno, de las cuales 9,943 han quedado damnificadas y 3,258 tuvieron que ser evacuadas. De estas, 2,374 familias se encuentran en albergues temporales, distribuidos principalmente en Choluteca, Valle, Yoro, Cortés, Francisco Morazán, Comayagua y Atlántida.
La destrucción de viviendas es otro de los duros golpes de la tormenta. Se han contabilizado 3,658 viviendas dañadas y 395 completamente destruidas. Además, 2,379 comunidades permanecen incomunicadas debido a los daños en las vías de acceso.

En infraestructura vial, Sara dejó a su paso 30 puentes dañados y 11 destruidos, 80 calles afectadas y 41 destruidas, junto con 58 carreteras dañadas y cinco completamente inhabilitadas.
Unas 76 fuentes de agua potable fueron dañadas y 83 destruidas. Asimismo, se reportaron daños en 18 sistemas de energía eléctrica en diferentes zonas del país.
En el sector salud, 50 centros asistenciales han sufrido daños. También se reportaron daños en tres centros educativos, mientras que al menos 105 albergues han sido habilitados como medida provisional para las familias desplazadas.
Los expertos advierten que el impacto de Sara podría profundizar las brechas de desarrollo en regiones como Atlántida y Colón, donde las lluvias alcanzaron niveles críticos de hasta 1,200 milímetros en solo tres días.
“El impacto se extiende también a largo plazo, afectando los sistemas productivos, el turismo y la recuperación de las comunidades afectadas, pone en riesgo la seguridad laboral de las comunidades,” explicó Ana Velásquez, especialista en medio ambiente de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).

Impacto
Los daños abarcan desde inundaciones hasta destrucción de infraestructura en al menos ocho departamentos del país, dejando incomunicadas a comunidades enteras y afectando a miles de familias.
En Gracias a Dios, las inundaciones del río Patuca afectaron municipios como Barra Patuca, Irlaya, Raya y Las Marías. En Colón, el desbordamiento del río Aguán dejó completamente aislada a Santa Rosa de Aguán, donde el acceso solo es posible por vía aérea o marítima.
Los daños en Yoro incluyen comunidades como Olanchito, que estuvo incomunicada tanto de señal como de energía durante varios días, además de Yoro, Yorito y Sulaco.
Atlántida sufrió la destrucción de 11 puentes, siendo el colapso del puente Saopín, que conecta la carretera CA-13 con el cabotaje, uno de los más significativos. En Cortés, las rupturas de bordos en los Bajos de Choloma afectaron a más de 6,000 familias, quienes fueron evacuadas hacia albergues.
”Esos daños se han ocurrido durante la tormenta tropical Sara y después de estos días, el domingo, finaliza el escenario de lluvias en los departamentos del Atlántico y pasa el escenario de lluvias por vientos que ingresan con humedad cerca del Golfo de Fonseca, arrastrados por la tormenta y donde convierte el escenario y se activa la alerta amarilla y roja en el departamento de Valle y Choluteca”, anunció Luis Alfredo Salinas, jefe de operaciones de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias (Copeco).
Salinas subrayó que la tormenta no solo ha golpeado la costa norte; los departamentos del sur también enfrentan una crítica situación. En Valle y Choluteca, el desbordamiento de ríos y las inundaciones dejaron incomunicadas zonas como San Lorenzo, Alianza y Marcovia.

Mitigación
Para Marvin Oseguera, magíster en Economía y especialista en políticas agrícolas y cambio climático del Cohep, es imperativo abordar la crisis desde una perspectiva integral que priorice la evaluación de daños, la restauración de servicios básicos y la protección de los sectores más vulnerables.
Los daños en el sector agrícola serán significativos, advirtió Oseguera. “Es indispensable identificar las áreas dañadas y rehabilitar las tierras agrícolas lo antes posible para garantizar la estabilidad económica y alimentaria”, afirmó.
Destacó la importancia de fortalecer el monitoreo continuo de las condiciones climáticas y los sistemas de alerta para anticipar nuevos desastres. “Yo creo que en el país necesitamos mejorar, no creo, estoy seguro que necesitamos mejorar en el tema de los sistemas de alerta temprana. De hecho, en otros países como sucedió recientemente en Valencia, España se debió precisamente a que no implementaron los sistemas de alerta temprana”; mencionó.
En palabras del experto, acciones inmediatas, combinadas con estrategias de largo plazo, serán esenciales para que Honduras enfrente con mayor resiliencia los impactos del cambio climático y las tormentas tropicales.
Este miércoles las autoridades de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) anunciaron que se desplegó personal de la institución hacia las zonas afectadas para iniciar un levantamiento detallado de los daños.
Por otro lado, expertos prevén que en unas tres semanas se presentará un informe oficial elaborado por el sector privado o de parte de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).