Mario Reyes: “Félix me salvó la vida varias veces en primeros auxilios

“Trajo un tanque pequeño de oxígeno y me decía: ‘Usted no se muere, don Mario, usted no se muere’...”, recordó don Mario, compungido por la muerte de su amigo

Don Mario Reyes, amigo cercano de Félix Núñez.

Exclusivo para Suscriptores

¿Ya tiene su suscripción? Únase a nuestra comunidad de lectores.

Suscríbase

Gracias por informarse con
La Prensa

Alcanzó su límite de artículos

Suscríbase y acceda a artículos, boletines, eventos y muchos más beneficios, sin límite.

Suscríbase

Gracias por informarse con
La Prensa

Artículo exclusivo bajo registro

Inicie sesión o regístrese para acceder al mejor contenido periodístico.

Iniciar Sesión

Gracias por informarse con
La Prensa

Tegucigalpa

La tragedia ocurrida el 23 de junio en las bodegas ubicadas entre el anillo periférico y la zona de Loarque dejó un saldo doloroso de víctimas y un profundo vacío entre quienes conocieron a Félix Ramón Núñez Flores, de 48 años, un hombre recordado por su vocación de servicio y por la forma en que asumía la ayuda a los demás como parte natural de su vida cotidiana, especialmente en momentos de emergencia.

Entre los testimonios más sentidos se encuentra el de don Mario Alberto Reyes, amigo cercano de Núñez, quien entre lágrimas recordó la relación de apoyo constante que ambos mantuvieron durante años.

Con sus ojos llenos de lágrimas, su voz se quebró al recordar los momentos en los que Félix le salvó la vida al asistirlo en primeros auxilios cuando su salud se complicaba de forma repentina.

“Él me salvó la vida varias veces en primeros auxilios... cuando me daban los desmayos o los vértigos, Félix siempre llegaba rápido”, dijo don Mario bajando la mirada con sus ojos llenos de lágrimas.

Reyes explicó que su condición de salud, marcada por una operación en la tiroides y la presencia de nódulos cancerosos en los ganglios, lo hacía vulnerable a desmayos inesperados, lo que convirtió a Félix en una figura clave de apoyo inmediato en su entorno cercano, al punto de ser una de las primeras personas en acudir cada vez que se presentaba una crisis.

“Yo no sabía cuándo me iba a dar vértigo, pero él siempre estaba pendiente... lo llamaban y él llegaba de inmediato”, expresó, mientras se le quebraba la voz y hacía un esfuerzo visible por contener el llanto.

Don Mario relató que muchas de esas atenciones ocurrieron directamente en su vivienda, donde Félix llegaba sin dudar, incluso en situaciones en las que había que improvisar recursos mientras se organizaba el traslado a un centro asistencial.

“Él llegaba con lo que pudiera conseguir para ayudarme en el momento... no esperaba nada, solo actuaba”, dijo Reyes, quien en ese punto volvió a detenerse, visiblemente emocionado.

Uno de los recuerdos más intensos que compartió don Mario ocurrió cuando sufrió un fuerte episodio de desmayo y Félix llegó con un pequeño tanque de oxígeno para asistirlo.

“Trajo un tanque pequeño de oxígeno y me decía: ‘Usted no se muere, don Mario, usted no se muere’...”, recordó, mientras las lágrimas le impedían continuar por unos segundos.

Reyes aseguró que la formación de Félix en la Cruz Roja Hondureña y su apoyo a los cuerpos de socorro explicaban su forma de actuar ante cualquier emergencia, ya que respondía con rapidez, conocimiento básico y una actitud siempre dispuesta a ayudar sin importar la hora o el lugar.

“Él sabía qué hacer... no se quedaba quieto”, expresó, aún con el rostro húmedo por las lágrimas.

El 23 de junio, esa misma vocación de servicio quedó marcada por la tragedia cuando un derrumbe de gran magnitud cayó sobre la bodega donde Núñez se encontraba trabajando en Loarque. La emergencia movilizó a equipos de rescate que durante horas trabajaron entre escombros en medio de una escena de profunda tensión.

Reyes relató que el hallazgo del cuerpo de su amigo generó lágrimas a los rescatistas, ya que algunos conocían su trayectoria en labores de auxilio y colaboración comunitaria.

Don Mario también habló del hijo de Núñez, Alejandro, de 16 años, a quien describió como un joven que ha asumido la pérdida con una fortaleza que refleja las enseñanzas de su padre. Al mencionarlo, volvió a emocionarse, pero esta vez con una mezcla de orgullo y tristeza. “Se ha comportado como todo un hombre... su papá lo preparó para la vida”, dijo.

Entre lágrimas todavía visibles, don Mario resumió el vínculo con su amigo como una relación marcada por la gratitud y la lealtad en los momentos más difíciles de la vida. Antes de despedirse del recuerdo, hizo una pausa larga, respiró profundo y apenas pudo concluir.

“Era una buena persona... y duele mucho. Los amigos verdaderos están en las buenas y en las malas... y él estuvo siempre conmigo”, cerró mientras lloraba.

Derrumbes
Incendio en bodegas
Colonia Loarque
Cruz Roja
Bomberos de Honduras