Pese a millones invertidos, varios bordos no resistieron más lluvias
Algunas zonas afectadas tienen un historial de alta vulnerabilidad.
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Dentro de la lógica y los protocolos, los bordos cumplen una función temporal y paliativa en el valle de Sula mientras se construyen obras de mayor calado.
El único propósito es contener, hasta donde las estructuras lo permitan, las inundaciones provocadas por el aumento del caudal de los ríos Chamelecón y el Ulúa.
Pero la solución definitiva, coinciden desde el Gobierno, alcaldías, la empresa privada y expertos independientes, es la construcción de las represas El Tablón, Jicatuyo y Los Llanitos.
Bajo esa lógica, el Gobierno anterior emprendió un plan de rehabilitación y reconstrucción de bordos en el valle de Sula, tras los desastres de los huracanes Eta y Iota, por el orden de 490 millones de lempiras, según documentos a los que accedió la Unidad de Investigación y Datos de LA PRENSA Premium.
Algunas zonas afectadas tienen un historial de alta vulnerabilidad
Según un informe de septiembre de 2021 de la antes llamada Comisión para el Control de Inundaciones del Valle de Sula, ahora Instituto para la Protección y Desarrollo Sostenible, el proyecto comprendió la reparación de 60 tramos de bordos con su debida supervisión.
En su conjunto, estas obras sumaron 84.78 kilómetros lineales, casi la misma distancia (por un poco menos) de San Pedro Sula, Cortés, a Tela, Atlántida.
Sin embargo, a finales de septiembre, varias quedaron parcial o totalmente destruidas. El Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS) cifró en 116 los puntos dañados por las lluvias atípicas de septiembre pasado, sin contar los torrenciales de los huracanes Ian y Julia.
En un cruce de datos, LA PRENSA Premium halló que algunos de esos puntos afectados correspondían a bordos que hace un año fueron rehabilitados y que fueron las obras más costosas.
Entre ellos está el caso de los bordos de Campos Amapa, en El Progreso, de Flores de Oriente, en La Lima, y Las Montañuelas, en Choloma.