Empresa recicladora busca levantarse de las cenizas

El 3 de enero, la recicladora, con la que trabajan cerca de 100 familias sampedranas, se quemó por completo.
Trabajan con escuelas y empresas para evitar que desechos lleguen a ríos.

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San Pedro Sula, Honduras.

La empresa recicladora que sufrió pérdidas por un incendio el 3 de enero busca levantarse de las cenizas.

Son 100 familias sampedranas las que laboran en Recyproco, que nació hace siete años como alternativa para lograr ingresos y en pro del ambiente.

Emy Raudales, gerente administrativa de Recyproco, dijo que en primera instancia trabajan con unos 100 recolectores ambulantes, que representan el mismo número de familias, las cuales llevan materiales y reciben un precio justo. Pero la empresa no solamente se dedica a la compra y venta, sino, aseguran, busca crear conciencia ambiental.

La recicladora es una fuente de empleo en la ciudad de San Pedro Sula.

A las empresas se les da asesorías y se les capacita para que puedan cumplir la ley ambiental y puedan lograr sus metas de sostenibilidad.

En 2017 firmaron una alianza con la Secretaría de Educación mediante la cual se capacitan niños y maestros, así como se han entrega de estaciones de reciclaje, con lo que aprenden a separar los desechos y se agenciaron de fondos.

Recyproco les da el servicio de recolección y pago por el material, con lo que los centros educativos públicos suplen necesidades inmediatas, como artículos de limpieza, implementos para deporte y equipamiento de laboratorios.

En ese proyecto se han alcanzado 30,000 estudiantes, lo que dio paso también a trabajar con escuelas privadas que hacen trabajo educativo social con la empresa.

“Todo el material lo preparamos para poder exportarlo y otro a recicladores locales. Todos los residuos se convierten en recursos y eso ayuda al medio ambiente”, finalizó.

La empresa aspiraba a extenderse a otras regiones del país.

Hugo Córdova, director general, dijo que planteaban expandirse a otros puntos del país; pero lamentablemente se dio el incendio que arrasó con el predio en el barrio Guadalupe, en la que se perdieron las oficinas y compactadoras. Para los ejecutivos de la empresa ambiental social esto representa una meta para reorganizarse.

“En reiteradas ocasiones hemos hecho proyectos para apoyar a diferentes instituciones y ahora a nosotros nos toca empezar de nuevo. En tres meses pretendemos estar listos, los recolectores siguen llegando para dejar sus materiales”.