Migrante venezolano: “Regrésense porque no están dejando pasar a nadie”

Muchos venezolanos que llegaron a la frontera entre EEUU y México están retornando a su país.

El ciudadano Carlos Hernández cuenta la odisea que ha vivido en un viaje donde no hubo final feliz.

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Historia

Carlos Hernández estaba sentado en el muro frontal de la Central Metropolitana de Buses de San Pedro Sula, con una caja de mascarillas rosadas en la mano que intentaba vender a los transeúntes.

Bajo el brazo llevaba un trozo de cartón que pensaba usar para dormir, adonde lo agarrara la noche. ¿Ustedes son venezolanos que van para Estados Unidos?, preguntamos. Sí, somos venezolanos, pero no vamos; venimos. La respuesta causó sorpresa, porque la gran mayoría va, no viene.

No nos dejaron pasar. Llegué, me entregué y el mismo día me regresaron. Intenté por otra frontera en Matamoros, y de igual forma nos regresaron. Como no me quedaban suficientes fondos para aguantar allá unos días, decidí regresarme a mi país. En cada sitio donde voy parando para descansar, me pongo a pedir o vender algo, para reunir para los pasajes y comer algo”, expresaba cansado.

“Es bastante frustrante no haber pasado, pero más frustrante va a ser llegar a mi casa sin nada. Para poder venirme, vendí mi carro para costearme los pasajes. Pero nunca pensé en traer dinero para regresarme, por eso me ha tocado ir pidiendo, vendiendo cosas y hasta dormir en cartón”.

Este hombre habla fluido y pausado y es muy educado. Cuenta que dejó su país porque trabajaba duro todo el día y, pese al esfuerzo, el dinero no le ajustaba ni para comprar un refresco pequeño.

“Yo soy profesional. Soy operador de maquinaria y equipos portuarios con 15 años de experiencia. Y trabajé en el puerto de Maracaibo. No cumplí mis objetivos de llegar a Estados Unidos, pero para estar tirado por ahí en la calle, prefiero estar con mi familia”, expone.

El viaje para una mejor vida, a Carlos ya le ha costado mucho dinero y más de 43 días de camino, desde que salió su natal Maracaibo hasta que llegó a la frontera con EE UU, y en su retorno a Venezuela con la parada obligada en San Pedro Sula.

“Estoy viendo que la situación ha sido más difícil para regresarme que cuando me fui. El hecho de no tener dinero ha vuelto todo más difícil. Además en todos los países nos cobran los pasajes al triple de lo que cuestan en realidad. Solo oyen nuestro acento al hablar y creen que llevamos dinero y se intentan aprovechar”, relató.

Como él son muchísimos más los que no han podido ingresar a Estados Unidos y les toca regresarse.

El viaje es más duro que el ida, porque ya no quedan fuerzas ni dinero.

“Mi mensaje a los venezolanos y a todos los extranjeros que todavía están rezagados y piensan subir, como padre de familia, es que no gasten dinero en subir. Van a llegar a ser uno más del montón allá, para desgastarse allá, gastar tiempo, dinero. Es preferible que en el punto donde estén en este momento, regrésense con su familia porque no están dejando pasar a nadie en la frontera. Son miles, miles, miles”, lamentó Carlos , padre de tres niños de 14, 12 años y un bebé de seis meses.

A pesar de los sinsabores que le ha dejado el viaje, y de las personas que los han estafado, también se ha encontrado con personas buenas y bondadosas. “No los juzgo a todos”.

La mayoría de migrantes venezolanos opta por salir de Honduras a través de la aduana de Agua Caliente en Ocotepeque. En Corinto, son raros y contados los que se ven, y muchos usan puntos ciegos para evadir a Migración y a la Policía.

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