Familiares y amigos son los que más dan su sangre en Honduras
Con una donación se salva la vida de tres personas. Los accidentes vehiculares e intervenciones quirúrgicas demandan gran parte de la sangre.
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Las donaciones de sangre se volvieron cada vez más necesarias desde que empezó la era pandemia en 2020 y ante la creciente demanda en las salas de emergencia de los sistemas sanitarios del país. Este líquido de vida no se compra ni se vende, tampoco la ciencia ha sido capaz de crear un sustituto artificial.
Se trata de una bolsa con 450 ml de sangre que puede salvar, incluso un regalo que puede llegar sin firma de remitente en el momento más decisivo. Aunque no es común aplazar intervenciones quirúrgicas, las reservas de los bancos de sangre resienten periódicamente por insuficiente donación y se corre el riesgo de suspender no solo intervenciones, también urgencias y transplantes.
Gran parte de las donaciones se realizan ambulatoriamente, es por ello que se instalan puntos cercanos al domicilio, centro de estudios o trabajo para facilitar todo al donante.
Al colectarse las unidades de sangre se envían a bancos para estudiar y descartar presencia de VIH, chagas, hepatisis y otras infecciones, para aumentar la seguridad transfusional. Luego se destinan a la red de hospitales, Instituto Hondureño de Seguridad Social (Ihss) y centros médicos privados.
LA PRENSA Premium conoció que pese a las múltiples restricciones desde la crisis sanitaria que golpeó a Honduras hace más de dos años, la captación de sangre se mantiene, principalmente las de familiares y amigos dirigidas a pacientes específicos, pues a nivel voluntario los números van en picada por la poca cultura de donación.
Datos oficiales detallan que en 2019 se registraron 12,860 donaciones voluntarias de sangre en Honduras, mientras que en 2020 la cifra alcanzó los 7,449 donantes de este mismo tipo, esto representó una baja sustancial en apenas un año.
Similar cantidad de unidades de sangre se contabilizaron en 2021, siendo 7,022. En tanto, de enero a junio de 2022 solo Tegucigalpa reportó 2,748 donaciones voluntarias, mientras que en San Pedro Sula se informó de 2,331.
Mientras las donaciones disminuyen, las necesidades de sangre en los hospitales no paran. Para agendar cita de donaciones de sangre pueden llamar a los números 9420-4902 / 9420-4902, así como contacar en las redes sociales.
Expertos aducen que durante este año se han dado altibajos en las donaciones debido a las oleadas de covid-19 suscitadas desde las fiestas de fin de año, Semana Santa y tras los últimos conciertos artísticos organizados en el país, eventos con aglomeración de personas donde no respetaron las medidas de bioseguridad.
La caída de las donaciones pone en riesgo el inventario de unidades de sangre en reservas de los bancos. Aunque autoridades sanitarias trabajan con campañas para tener suficiente sangre en épocas de ausencia laboral, a veces no se se logra lo deseado.
Marcelo Pedraza, gerente médico del Centro Nacional de Sangre de la Cruz Roja Hondureña, lamentó que la población no mantenga una conducta de donación voluntaria, pues aún predomina la captación por reposición, que se obtiene de una persona cuando lo requiere un miembro de su familia o comunidad sin que haya exigencia del servicio.
El directivo informó que Tegucigalpa es la ciudad donde más logran captar sangre y la principal demanda prolifera entre el Seguro Social, seguido de hospitales públicos y por último centros médicos privados.
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En el caso del Hospital Escuela, de Tegucigalpa, la Cruz Roja no comparten unidades, sin embargo, se calcula que la demanda es igual o mayor que la del Catarino Rivas en San Pedro Sula.
El sector poblacional que más dona sangre son los adultos jóvenes y en su mayoría se trata de los mismos donantes, según estadísticas de la institución.
El galeno recordó que cada año implementan estrategias para abastecer los bancos de sangre y sobre todo las reservas para fechas críticas por ausencia laboral como en Navidad, Año Nuevo, Semana Santa y Semana Morazánica, períodos de tiempo cuando la situación se agudiza. “Gracias a quienes tienen el interés de promover la donación voluntaria de sangre, pero quisiéramos tener un mayor número de personas activas para responder ante tanda demanda en centros hospitalarios públicos, privados y demás del país”, dijo.
Rosibel Colindres, quien se desempeña como jefa de Laboratorio y Banco de Sangre en el Seguro Social, comentó que “aún con la pandemia la donación de sangre se ha mantenido, pues hay que recordar que siempre hay fracturados y politraumatizados en emergencias, siempre lo piden en medicina interna, pediatría, oncología y más”.
La especialista refrendó que la mayor captación de sangre en el Seguro Social y hospitales es por reposición, siendo estas ocho de cada 10 unidades que llegan. “Si hubiese una cultura de donación no tuviésemos que pedir constantemente a familiares que den sangre”, apuntó Colindres, quien a su vez coincidió que trabajan duro para abastecer con tiempo las reservas de los bancos de sangre para cubrir las necesidades durante feriados y festividades de año.
La Cámara Junior Internacional (JCI) es una de las tantas organizaciones que se realizan actividades altruistas cada año.
Carolina Padilla, miembro de esta comunidad, expuso que desde la pandemia unificaron esfuerzos para realizar jornadas de tres donaciones por año simultáneamente en San Pedro Sula, Tegucigalpa y La Ceiba.
“El 17 de septiembre habrá otra jornada y será en la UTH, con apoyo de los capítulos de JCI y la idea es que universitarios sean parte de la donación, queremos impulsar la donación por lo menos una vez al año, ya que solo un paciente de leucemia necesita hasta 25 pintas de sangre al mes”, reflexionó la vicepresidente voluntaria.
La sangre contiene nombres y apellidos con características propias, la mayoría son personas que irán al quirófano con riesgo de sangrado, con procesos de quimioterapias que llegarán pronto para recibir esta sangre e incluso enfermos graves de covid la han necesitado.