No arreglan

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En el camino se arreglan las cargas es el consuelo proporcionado por la sabiduría popular cuando se van prolongando los problemas y los asuntos difíciles pasan de unos a otros con la promesa, eso sí, de solucionarlos.

Pero se anda la ruta a trancas y barrancas y la carga sigue ahí, a veces sin haberse modificado su estado ni con el esfuerzo del meñique.

Hoy que tenemos la soga al cuello por la energía las miradas se vuelven no a la carga, sino a las consecuencias, dejando la raíz en la profundidad.

La mesa intersectorial ya ha dado su fruto, como tantas otras iniciativas y proyectos que quedan en el aire, o mejor en documentos que pasan al archivo, señala recomendaciones “ad hoc”, pues la situación en estos días es mucho más crítica por factores internos y acontecimientos internacionales que, aunque lejanos, nos afectan directamente en condiciones de supervivencia.

La irresponsabilidad de sostener una empresa de energía eléctrica en los puros huesos, con deudas que van más allá de su capacidad financiera vuelve al hogar de los hondureños, a los centros de trabajo y a las actividades diarias para soportar el peso cotidiano de la existencia.

Las propuestas de grupo integrado por diversos sectores no tuvieron problemas, no hubo apagones, la energía eléctrica no faltó como en numerosas zonas de San Pedro Sula donde no se ha anunciado de palabra la vigencia de los cortes eléctricos, pero los hechos dan cuenta de cuatro o seis horas, tarde o noche, de época de oscuridad.

La explicación por sincera no deja de ser irracional, pues conlleva la irresponsabilidad de funcionarios y ejecutivos que con altos sueldos y sustanciosos colaterales no solo no fueron capaces de solucionar, aunque sea parcialmente, los problemas de la empresa eléctrica, sino que han ido aumentando hasta desbordarse y recaer en la vida diaria de la población.

Pregunte quiénes son responsables de la situación. Sin excluir la pasividad de los ciudadanos y las organizaciones, el dedo acusador, muy justamente señala a quienes tienen que hacer y no lo hicieron.

No solo hoy, sino desde hace décadas se habla de reformas en la ENEE, necesidad de mejorar la distribución de energía y aumentar las fuentes limpias, como Patuca cuya entrada en funcionamiento resultó cachinflín en beneficio de los de siempre.

El pliego de propuestas multisectorial para aprobar en Consejo de Ministros lleva un sello, la ciudadanía que, aunque con voz silenciosa sigue sosteniendo la empleomanía partidista incapaz de arreglar la cargas en el camino o irresponsablemente no mirar, no oír y no hablar.

Al final en expresión clásica “entre todos la mataron y ella sola se murió”.

Editorial La Prensa
Honduras