Mansiones de los Valle Valle: 11 años de abandono total

En 2014, el Ministerio Público aseguró a los Valle Valle un total de 105 bienes en Copán, Santa Bárbara, Cortés y Atlántida, pero muchas están en abandono...

Esta es la casa que Miguel Arnulfo Valle Valle construyó en el centro de El Espíritu, Copán, para su hijo Luis Arnulfo. La mansión fue valorada en el 2024 en 44 millones de lempiras; ahora está en ruinas.

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San Pedro Sula

Varias propiedades, valuadas en miles de millones de lempiras e incautadas a los hermanos Valle Valle, ahora bajo administración de la Oficina Administradora de Bienes Incautados (Oabi), permanecen en completo abandono. En esa zona, nadie se atreve a comprar ni alquilar los bienes que alguna vez pertenecieron a este poderoso clan del narcotráfico.

En El Espíritu, Copán, entre esos millonarios bienes, se encuentra la antigua residencia principal de Miguel Arnulfo Valle Valle, valorada en 44 millones de lempiras. Hoy, solo quedan ruinas.

Las grandes mansiones construidas por los Valle Valle pasaron a manos de la Oabi y por un tiempo estuvieron con seguridad. Ahora están en completo abandono.

Las ostentosas mansiones que Luis Alonso y Miguel Arnulfo Valle Valle construyeron a lo largo de una calle de la pequeña comunidad de El Espíritu formaban parte del imperio que levantaron en varias ciudades de Copán, Santa Bárbara, Cortés y Atlántida, gracias a las ganancias del narcotráfico, negocio que dirigieron por más de diez años.

En 2014, Estados Unidos emprendió una operación para desmantelar el cártel de los Valle Valle y su red familiar. Como resultado de las investigaciones y seguimientos, comenzaron las capturas y extradiciones.

La primera en ser detenida fue Digna Valle Valle, en julio de 2014. Meses después, el 5 de octubre, fueron apresados Miguel Arnulfo, alias “Colocho”, y Luis Alonso Valle Valle, quienes fueron extraditados a Estados Unidos, donde aún cumplen condenas de más de veinte años de prisión.

Tras la captura de los líderes de la organización, la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN) y la Fiscalía contra el Crimen Organizado ejecutaron la operación “Cerbero”, centrada en el allanamiento y aseguramiento de 105 propiedades vinculadas a los Valle Valle, las cuales pasaron a custodia de la Oabi.

Durante algunos años, estos inmuebles, que aún están en proceso de privación de dominio en un juzgado de Tegucigalpa, estuvieron bajo custodia militar. Sin embargo, nunca fueron cedidos, subastados ni alquilados, por lo que han quedado completamente abandonados.

LA PRENSA Premium recorrió la comunidad de El Espíritu, ubicada a unos cuarenta minutos de la carretera que conecta La Entrada con Copán Ruinas. Para llegar, es necesario recorrer una extensa calle de terracería, sin un visible mantenimiento, lo que dificulta el tránsito vehicular.

El Espíritu fue la cuna y el centro del imperio de los Valle Valle creado producto de las gananancias del tráfico de drogas a Estados Unidos.

Durante el trayecto, se observan vehículos pick up llenos de trabajadores de fincas cafetaleras que descienden de las montañas hacia el desvío que conduce a El Espíritu para abastecerse de productos o tomar transporte de regreso a sus lugares de trabajo.

Al llegar a El Espíritu, tras descender una cuesta, se encuentra la única calle pavimentada, rodeada por enormes casas cubiertas de maleza. Algunas quedaron en obra gris, mientras que otras tienen los portones derribados y oxidados por el paso del tiempo. Sin vigilancia policial ni militar, estos inmuebles son ahora estructuras fantasmas en un pueblo que aún carga con la sombra de los Valle Valle.

En medio de las enormes propiedades abandonadas, también se encuentra en igual estado la mansión que Miguel Arnulfo mandó a construir para su hijo, Luis Arnulfo. A este último, además, le dedicó un corrido interpretado por el grupo Roble Copaneco, titulado “La cuna de oro”.

Durante los allanamientos en la residencia de Miguel Arnulfo, las autoridades encontraron el disco que contenía el video de la canción, donde se mostraban los lujos de la casa, así como imágenes del rancho El Semental, otra de las propiedades aseguradas.

Junto a la residencia de Miguel Arnulfo quedó en el abandono otra casa aún más grande, que en el momento de la captura de los cabecillas del clan estaba en construcción, a falta de algunos detalles. Ahora es parte de la exhibición de ruinas que dejaron los Valle Valle.

Durante el recorrido en algunas de las casas se puede observar que han arrancado parcialmente la maleza. Algunos espacios están siendo utilizados como estacionamiento para vehículos doble cabina, camionetas e incluso un viejo tractor, que nunca fue reclamado por la Oabi y permanece abandonado a la orilla de la calle principal de El Espíritu.

Los pobladores de El Espíritu evitan hablar en público sobre la familia Valle Valle. A criterio de agentes contra el crimen organizado, en la zona impera el temor, a tal grado que nadie entra a las casas viejas abandonadas, pese a que los portones están derribados.

Algunas de las casas aseguradas en 2014 aún estaban en obra gris. Tras ser traspasadas a la Oabi, nunca fueron finalizadas.

A lo largo del recorrido por la calle principal de El Espíritu se levantan enormes casas con las ventanas destruidas por el paso del tiempo, los techos arrancados y oxidados. No obstante, se observó gente habitando en algunos patios, pero en las casas más pequeñas que están junto a las grandes residenciales.

En un amplio terreno de la comunidad, los hermanos Valle Valle construyeron un rodeo donde, además de corridas de toros, realizaban exhibiciones de sus caballos pura sangre y organizaban eventos con conciertos de grupos musicales famosos que eran contratados para los espectáculos.

Entre los artistas que se presentaron en tierras de los Valle Valle destacan Los Tigres del Norte, además de otros intérpretes de corridos mexicanos y hondureños.

El famoso rodeo del clan ahora está cubierto de maleza y en total abandono. Nadie se encarga de su mantenimiento y, aunque hay viviendas cercanas, el lugar quedó inutilizado para cualquier actividad.

Cerca de las mansiones también se observan en ruinas canchas de tenis, planteles para el secado del café, quioscos y otras casas más pequeñas, algunas de las cuales aún están habitadas por personas que, posiblemente, se encargan de limpiar los pocos espacios donde la grama aún sobrevive.

Miguel Arnulfo y Luis Alonso Valle Valle fueron condenados a 23 años de prisión. Según el registro del Buró Federal de Prisiones (BOP, por sus siglas en inglés), Miguel Arnulfo tiene fecha de liberación en 2036, por lo que aún le quedan varios años de reclusión. Su hermano Luis Alonso también deberá permanecer en prisión hasta 2036, cumpliendo su condena en la penitenciaría de Oakdale, Luisiana.

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