El TPS llega a su fin para más de 170.000 salvadoreños tras 25 años de protección

El programa logró mantenerse por una orden judicial, tras una demanda presentada por beneficiarios y sus hijos estadounidenses, alegando que el gobierno se basó en razones discriminatorias y racistas

Fotografía cedida por Alma, una inmigrante amparada por el TPS de El Salvador, posando en Table Rock Lake in Misuri (Estados Unidos). EFE/ Alma

Exclusivo para Suscriptores

¿Ya tiene su suscripción? Únase a nuestra comunidad de lectores.

Suscríbase

Gracias por informarse con
La Prensa

Alcanzó su límite de artículos

Suscríbase y acceda a artículos, boletines, eventos y muchos más beneficios, sin límite.

Suscríbase

Gracias por informarse con
La Prensa

Artículo exclusivo bajo registro

Inicie sesión o regístrese para acceder al mejor contenido periodístico.

Iniciar Sesión

Gracias por informarse con
La Prensa

Los Ángeles. Más de 170.000 salvadoreños regresan este miércoles a las sombras de la irregularidad migratoria, después de que el Gobierno del presidente Donald Trump no renovara el Estatus de Protección Temporal (TPS) que los protegía, en la mayor revocación de este amparo desde que fue creado por el Congreso.

El Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) ha explicado en una escueta nota en su portal que los beneficios relacionados con el TPS para El Salvador finalizan este 9 de septiembre de 2026.

Ni la Casa Blanca ni el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, han respondido a la ola de peticiones de los ‘tepesianos’, como se les llama a los protegidos por el TPS, organizaciones proinmigrantes y congresistas para que extienda la protección que tenían los salvadoreños desde 2001, debido a los terremotos ocurridos ese año en ese país.

Los salvadoreños que estaban protegidos por el amparo ahora pierden sus permisos de trabajo y se exponen a ser deportados.

La campaña a favor de este grupo se volcó en las últimas semanas a presionar porque se otorgue a estos inmigrantes un tiempo prudencial para que puedan “organizar y enfrentar” su nueva realidad, dijo a EFE Dulce Guzmán, presidenta de Alianza Américas, que reúne a más de 50 organizaciones proinmigrantes en todo Estados Unidos.

“No hemos tenido ninguna notificación oficial del Gobierno Trump sobre cuánto tiempo dará a los salvadoreños”, ahondó la activista.

La presión también se centró en el Congreso estadounidense para impulsar una ley que favorezca a este grupo. Decenas de 'tepesianos' viajaron a Washington la semana pasada en busca de ayuda.

En respuesta, el congresista Eugene Vindman presentó en los últimos días un proyecto de ley que prorrogaría el amparo por 18 meses. "Obligar a las familias a regresar a condiciones peligrosas e inestables es cruel y miope”, señaló en un comunicado.

Guzmán agradece el esfuerzo del legislador, pero es consciente de que el proyecto, al igual que otros que buscan un camino a la residencia para los amparados por el TPS y el programa de Acción Diferida (DACA) para los llamados "soñadores", no prosperará, debido a la oposición del Gobierno Trump.

Vanessa Cárdenas, directora ejecutiva de America’s Voice, al igual que Guzmán, es consciente de que el mandatario ha tenido en la mira al TPS, incluso desde su primer mandato (2017-2021).

En enero de 2018, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ordenó la cancelación del TPS para El Salvador, y dio a los amparados (unos 180.000 para ese año) 18 meses para buscar otro camino para la residencia o salir del país.

El programa logró mantenerse por una orden judicial, tras una demanda presentada por beneficiarios y sus hijos estadounidenses, alegando que el gobierno se basó en razones discriminatorias y racistas.

A pesar de esa derrota, Trump continuó con su cruzada cuando regresó a la Casa Blanca al eliminar el amparo de varios países, y se alzó con una victoria cuando la Corte Suprema dictaminó que tenía autoridad de revocar el TPS.

“Trump y (Stephen) Miller (asesor de la Casa Blanca sobre inmigración) están decididos a revocar el estatus legal de tantas personas como sea posible y a sembrar el caos y el miedo en todo nuestro país”, consideró Cárdenas.

El DHS finalizó el pasado 5 de agosto el TPS para Haití, dejando sin estatus a 350.000 personas. El año pasado, más de 600.000 venezolanos también perdieron el amparo.

Cárdenas considera que la finalización del TPS para El Salvador “es la última ficha de dominó en caer” dentro del mayor esfuerzo de revocación de ese estatus legal, aprobado por el Congreso en 1990.

El Gobierno Trump también ha retirado el TPS a inmigrantes de Afganistán, Honduras, Siria, y Nicaragua, entre otros países.

Para Walter P, un salvadoreño que no quiso revelar su apellido tras perder el beneficio, las medidas antiinmigrantes tomadas por la Casa Blanca le han enseñado que la esperanza es lo último que se pierde.

“En Estados Unidos, si luchas y perseveras, puedes alcanzar tus sueños; yo aún creo en eso. Aquí vamos a aguantar hasta donde más podamos; aunque nos hayan quitado el TPS, hay mucha gente que nos apoya y nos quiere”, sentenció el inmigrante, padre de tres ciudadanos estadounidenses. EFE

Salvadoreños
Inmigración en EEUU
Estados Unidos
Donald Trump
Nayib Bukele
TPS