“Kevin recayó en el alcohol solo para que lo mataran”
Los hermanos de Kevin Gerardo Lozano Isaula -foto- realizaron ayer el trámite en la morgue sampedrana para retirar su cuerpo y luego lo trasladarían a Yoro para su velatorio y entierro.
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“Kevin estuvo un año sin probar una gota de alcohol, pero hace dos semanas empezó de nuevo a beber; recayó en el alcohol solo para encontrar la muerte”.
Este es el parte del lamento de Naín Lozano, hermano de Kevin Gerardo Lozano Isaula (de 40 años), cuyo cuerpo fue encontrado junto al de su amigo Walter Omar Orellana Peña (de 52 años) el miércoles en la pila de una vivienda en el barrio Cabañas luego de que los mataran a machetazos.
Por el hecho fue capturado Wilmer Javier Leiva Euceda. Pese a que en un principio las autoridades policiales informaron que las dos víctimas y su atacante eran primos, Naín Lozano aclaró que ellos no tenían ningún parentesco.
“Ellos solo eran amigos de bebida, pero no eran familia”, dijo acongojado tras contar que su hermano era padre de una joven y que juntos se dedicaban a trabajar en la construcción.
Informó que la familia es originaria de la ciudad de Yoro, y que su pariente asesinado vivía con una de sus hermanas siempre en el barrio Cabañas, pero que un día antes de su muerte se había peleado con ella y se había ido a la casa de su victimario. Supo de él hasta el miércoles que fue hallado su cuerpo.
“Como familia luchamos por ayudar a Kevin para que dejara de tomar, ya que desde los 18 años lo hacía. Estábamos alegres, pero recayó y solo para que lo mataran. Él era una persona humilde, respetuosa, alegre y tranquila, solo esperamos que las autoridades hagan justicia y quien lo mató reciba todo el peso de la ley”, dijo Naín mientras esperaba afuera de la morgue que le entregaran el cuerpo.
De acuerdo con lo manifestado por las autoridades, el hecho en el que perdieron la vida ambos hombres ocurrió el sábado 8 de marzo en la vivienda del supuesto victimario.
Las investigaciones indican que los tres departían con bebidas alcohólicas en la casa de Wilmer Javier cuando una discusión al calor de los tragos provocó que este los atacara con un machete; luego los puso en la pila y, además, les echó cenizas.
Las indagaciones establecen que luego de perpetrar el doble crimen, el acusado convivió con los cuerpos por cinco días.
Luego, él mismo llamó a un familiar contándole lo que había hecho y le pidió que llamara a la Policía para entregarse. Por ahora enfrenta dos delitos de homicidio y fue remitido al centro penal de la ciudad de El Progreso, Yoro.