Rumor y chisme

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Como en juego de niños en el sector oficial, en casi todas las Secretaría de Estado, cantan casi a coro aquello de “yo no fui, fue teté...”, apuntando hacia la población a la que se le pide racionar el consumo de agua, disminuir el uso de la energía eléctrica y estar bien atentados a las medidas que pueden provenir de la declaratoria de emergencia, alimentaria, ambiental, seguridad y como englobando todas y que no quede nada al aire, emergencia existencial cuya iniciativa florecerá en la creatividad personal de algún diputado.

Tantas y tantas cosas que dejan en la cuneta aquellos problemas endémicos sobre los que han alardeado muchos, pero que han quedado ahí con el gran riesgo de explosión que ahora buscan atajar lo mismo que ayer, sin ir a la raíz.

Pero bueno, la supervivencia lleva una gran dosis de pasividad que debemos ir eliminando los hondureños para hacer realidad no los vacíos cambios anunciados, sino las transformaciones sociales y políticas necesarias para presentar un nuevo rostro de país.

Ahora resulta que aquello del “peligro de los apagones” no es más que chisme, rumor, aunque la evidencia nos haga revivir aquello del “disparo” en la subestación con necesidad de cortar el suministro porque no se puede atender la demanda. Si eso no es deficiencia en el servicio y abuso en la utilización de la energía eléctrica habrá que identificar a quien no “fue” y a quién “no es” con sobrada demagogia para disimular la incapacidad de servir o mejorar la atención a la sociedad.

No se puede tapar el sol con un dedo, pero sí se debe exigir responsabilidad a quienes por décadas han “mal administrado” la empresa eléctrica, cuyos funcionarios actuales no dan tampoco medida porque pasan meses y los problemas que aumentan. No alcanzan ni para hacer realidad la sabiduría popular, “en el camino se arreglan las cargas”.

Ahora hay que acudir a la población, desear que el verano no sea prolongado y con las primeras lluvias entonar victoria, cuy efímera existencia llega hasta el próximo estío

.Esa es la historia simple de nuestro recorrido en el laberinto de Dédalo en el que no hallamos salida. Las soluciones no están a la vuelta de la esquina, pero tampoco los problemas, portadores de desafíos, deben ser evadidos con tratamientos superficiales y dulces, como confite en corro de niños, sino con iniciativas y acciones reales que muestren un compromiso sincero de cumplir la función encomendada y bien pagada.

Conclusión: El déficit de energía no será significativo, depende “de cómo se desarrolle el verano”. Es el parecer oficial que se acerca mucho al lenguaje de Cantinflas que nos hace reír.

Editorial La Prensa
Honduras