Sobre la elección del gerente del IHAH

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A finales del año 1973, personas malintencionadas promovieron una reforma a la Ley Orgánica del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH): eliminaron los requisitos profesionales que exigía la ley para ser escogido como gerente del instituto. Indudablemente querían incorporar al IHAH a la canasta de las instituciones disponibles para favorecer a activistas políticos.

Luego del golpe de Estado de 2009, el gerente, doctor Darío Euraque, fue destituido de manera ilegal. Euraque había realizado una labor extraordinaria: reorganizó el Instituto, logró la colaboración de numerosísimos académicos de alto nivel en el extranjero, impulsó la investigación arqueológica dando prioridad a nuevos sitios que no habían tenido el interés del Instituto: Currusté, Palenque, El Puente, Los Naranjos, Yarumela, los vestigios en la Rivera del Río Grande de Otoro, etc.; impulsó la formación del personal y realizó importantes seminarios en los que participaron académicos extranjeros: uno sobre Omoa y otro sobre los avances en tecnología arqueológica en 3D; impulsó el trabajo editorial con la publicación de la Revista Yaxkin y de aproximadamente 30 títulos de autores nacionales y extranjeros que fueron muy bien recibidos por los lectores y científicos; incorporó el estudio de las otras culturas nativas impulsando, de esta manera, un enfoque multicultural de Honduras, para borrar la idea de que somos todos descendientes de mayas, se hicieron expediciones a La Mosquitia para incorporar esas zonas a la preocupación del IHAH y, por supuesto, con esto no se termina la aportación realizada por Darío Euraque a Honduras a través del IHAH.

Un detalle de su labor se encontrará en su libro: El golpe de Estado del 28 de junio de 2009. La patria le debe un reconocimiento por esa magnífica labor.

Mediante un acto de atropello violento, los golpistas llegaron al Instituto acompañado de activistas y policías para desalojar violentamente a Darío Euraque que se encontraba en sus oficinas respaldado por la casi totalidad de los empleados del HAH; todo esto, para imponer a un activista político, en la gerencia, con escaso o nulo conocimiento de lo que debía hacerse en la institución.

Posteriormente, el 10 de noviembre de 2017, el gerente fue sustituido por otro personaje sin la formación académica que exigía la ley originaria.

Durante estas dos administraciones se abandonó todo el trabajo que había iniciado el Dr. Darío Euraque, se suspendieron las publicaciones, se dejó de editar la revista y no cumplieron con la obligación de reunir al consejo directivo que es la autoridad máxima del Instituto.

Yo fui escogido como miembro de comité a nombre de la Academia Hondureña de Geografía e Historia para integrar ese Consejo. De inmediato enviamos las notificaciones al gerente, quien no tuvo la amabilidad de acusar recibo de nuestra notificación y, por supuesto, nunca nos convocó para reuniones del consejo directivo que asumo nunca se celebraron en violación de la ley.

Actualmente habrá que nombrar un nuevo gerente. No debemos permitir que vuelva a esta posición tan trascendente un personaje que no tenga las competencias necesarias.

Toda la hondureñidad debe insistir para que se respete la Ley y que sea el comité directivo quien escoja, con el mejor criterio, al gerente que, aunque no está en la actual ley, debe ser un profesional universitario poseedor de un título universitario en Antropología, Historia o Arqueología.

La Sociedad Hondureña de Geografía e Historia, que me honro en presidir, y posiblemente la Carrera de Historia de la Unah, pedirán al Congreso que se reforme nuevamente el artículo 14 de la Ley Orgánica del Instituto Hondureño de Antropología e Historia para que sea requisito, para el gerente del IHAH, ser Antropólogo, Historiador o Arqueólogo graduado universitario y de preferencia con magister o doctorado.

También ha propuesto al Consejo Directivo la candidatura de Rolando Canizales, poseedor de un doctorado en HistoriaLa conservación de nuestro patrimonio histórico no puede ponerse en manos de un advenedizo.Eso debemos exigirlo con verdadero fervor patriótico.

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