Wisconsin se blinda por temor a violentas protestas a la espera de veredicto contra Kyle Rittenhouse

El jurado ya delibera en juicio de joven que mató a manifestantes antirracistas en Wisconsin.
La Guardia Nacional de EEUU se prepara para violentas protestas en Wisconsin a la espera del veredicto contra Kyle Rittenhouse, un joven blanco que mató a dos personas en el marco de manifestaciones antirracistas en 2020 en Kenosha, en el norte del país.

Fotos: AFP, EFE, Twitter

El proceso, revelador de las fracturas en la sociedad estadounidense respecto a las armas de fuego, el derecho a la autodefensa y el movimiento antirracista Black Lives Matter (las vidas negras importan), ha sido ampliamente difundido en el país, que espera con ansias un veredicto.

Por precaución, el gobernador de Wisconsin pidió a 500 soldados de la Guardia Nacional estar listos para intervenir cuando el jurado informe su decisión.

Los comercios blindaron sus ventanas y puertas por temor a un nuevo estallido de violencia y saqueos.

El joven es actualmente un referente en ciertos círculos de derecha para los cuales la gran movilización contra la violencia policial en el verano boreal de 2020 fue obra de “antifascistas” o “anarquistas”.

En las afueras de la corte decenas de manifestantes de la izquierda y la derecha protagonizaron airadas discusiones bajo la vigilante mirada de la policía.

El movimiento de Black Lives Matter sigue de cerca el desarrollo del juicio y se teme que protagonicen violentas protestas si el veredicto favorece al joven blanco.

Doce ciudadanos deben pronunciarse sobre cinco cargos, uno de los cuales -el de homicidio- puede valerle una condena de cadena perpetua.

Los jurados han sido confrontados a dos lecturas muy diferentes de lo ocurrido. Para la acusación, Rittenhouse “provocó” el drama al dirigirse el 25 de agosto de 2020 con un fusil semiautomático a Kenosha, una localidad que estaba sumida en manifestaciones en contra de excesos policiales contra un afroestadounidense.

El acusado, que entonces tenía 17 años, era un “turista del caos” que “buscaba la excitación” y que “voluntariamente y con conocimiento de causa ocasionó una situación peligrosa”, dijo el lunes el fiscal Thomas Binger.

El joven, que mató a dos personas e hirió a una tercera, asegura haber actuado en legítima defensa, tras ser atacado por manifestantes que -según él- querían tomar su arma. “No he hecho nada malo, solo me defendí”, dijo, en llanto, ante los jurados.

En el proceso comparece libre, luego de que quienes lo apoyan pagaran la fianza de dos millones de dólares. El joven es actualmente un referente en ciertos círculos de derecha para los cuales la gran movilización contra la violencia policial en el verano boreal de 2020 fue obra de “antifascistas” o “anarquistas”.

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