¿Qué contiene su cubeta?

Exclusivo para Suscriptores

¿Ya tiene su suscripción? Únase a nuestra comunidad de lectores.

Suscríbase

Gracias por informarse con
La Prensa

Alcanzó su límite de artículos

Suscríbase y acceda a artículos, boletines, eventos y muchos más beneficios, sin límite.

Suscríbase

Gracias por informarse con
La Prensa

Artículo exclusivo bajo registro

Inicie sesión o regístrese para acceder al mejor contenido periodístico.

Iniciar Sesión

Gracias por informarse con
La Prensa

Cuenta Norman Vincent Peale que en cierta ocasión se sentó frente a una pareja de desconocidos en el restaurante de un tren. La dama iba lujosamente vestida, pero la estaba pasando muy mal. Con tono elevado proclamaba que el coche estaba sucio, que el servicio era abominable y la comida espantosa. Se quejaba y molestaba por todo. En cambio, su esposo era un hombre cordial, capaz de aceptar las cosas como son. Parecía que se sentía un poco avergonzado de la actitud de su esposa y a la vez decepcionado, ya que él la había llevado a ese viaje de placer.

Para cambiar de tema, el hombre sugirió hablar de sus ocupaciones. Él comentó que era abogado y que su esposa trabajaba en el ramo de la manufactura. Esto sorprendió a don Norman ya que ella no parecía corresponder al tipo industrial o ejecutivo. Así que preguntó: “¿y qué manufactura?”. “Infelicidad”, contestó él. “Manufactura su propia infelicidad”. El veterano predicador Charles Stanley compara nuestra actitud hacia la vida y nuestro trato hacia los demás con una cubeta. Él dice: “Imagínese que tiene una cubeta, y que todo lo que tiene dentro es para derramar sobre otras personas. ¿Qué habría en ella?”. Cada quien elige el modo en que enfrentará la vida y lo que le va a dar a los demás. En el caso de la historia anterior, la mujer decidió llenar su recipiente de infelicidad. Pero, ¿qué hay de usted? En su día a día, ¿qué actitud es la que evidencia más su personalidad? ¿Será optimismo, felicidad, agradecimiento; o negativismo, inconformidad y frustración? Pregúntese, además, ¿qué le está ofreciendo a las personas que le rodean? Nosotros decidimos si les brindamos cariño, respeto, comprensión o elogios. Pero también, si los empapamos de malos tratos, improperios, sarcasmos o desinterés.

Recordemos que, como bien dijo Jesús, con la misma medida con que midamos a los demás, se nos medirá a nosotros (Lucas 6:38). Lo que sembremos eso cosecharemos. Lo que demos, eso mismo se nos devolverá.