Martha volvía a Honduras para despedirse, pero el cáncer la venció en el avión

La hondureña Martha Laínez, con un pronóstico de cáncer terminal, pero con mucha valentía, volvía de España a vivir sus últimos días en Honduras.

La hondureña Martha Lidia Laínez, de 53 años, había pasado los últimos tres años de su vida en Madrid, España, un lugar que se convirtió en su hogar lejos de su querida Honduras. Originaria de Nacaome, Valle, Martha emigró con la esperanza de construir un futuro mejor para ella y su familia, como tantos otros hondureños que buscan un nuevo comienzo en tierras lejanas. Sin embargo, el destino tenía otros planes.

Apenas seis meses después de haberse establecido en España, Martha recibió una noticia que cambiaría el curso de su vida: un diagnóstico de cáncer en la matriz.

Fotografía exclusiva de Diario LA PRENSA

Aunque los primeros pronósticos médicos dieron cierta esperanza, la enfermedad avanzó con una rapidez devastadora.

Durante dos años y medio, Martha luchó con valentía contra el cáncer, aferrándose a la esperanza de una cura que nunca llegó.

Su hija Blanca Luna relató a Diario LA PRENSA cómo su madre enfrentó la adversidad.

“El cáncer se lo detectaron en España, seis meses tenía de haber llegado. Mi mamá venía enferma, ya muy débil; luchó dos años y medio para vencer el cáncer, pero ya era terminal”, contó Blanca, quien fue testigo del agotador viaje de su madre hacia la aceptación.

Con el tiempo agotándose y la enfermedad en su etapa terminal, Martha tomó una decisión que reflejaba su profundo amor por su tierra y su familia: regresar a Honduras para pasar sus últimos días rodeada de sus seres queridos.

Con esta determinación en mente, subió a un avión de AirEuropa en el aeropuerto de Barajas, Madrid, acompañada por su hija Hellen, en lo que sería su último viaje.

Mientras el avión surcaba los cielos, la salud de Martha se deterioró rápidamente, hasta que finalmente, en algún lugar sobre el Atlántico, su cuerpo sucumbió a la enfermedad.

El aterrizaje del avión en el aeropuerto Ramón Villeda Morales en San Pedro Sula fue un momento cargado de dolor para su familia, que esperaba su llegada con la esperanza de darle un último adiós en su hogar. Sin embargo, el reencuentro que tanto anhelaban se dio de una manera distinta, más dolorosa.

El personal del aeropuerto, siguiendo estrictos protocolos de seguridad, se encargó de retirar los restos de Martha del avión, un proceso que retrasó el vuelo de regreso a Madrid por varias horas. Mientras tanto, su familia, sumida en el duelo, enfrentaba la realidad de que Martha ya no volvería a caminar por las calles de Nacaome.

Mientras tanto, su familia, sumida en el duelo, enfrentaba la realidad de que Martha ya no volvería a caminar por las calles de Nacaome.

A pesar de los desafíos y el sufrimiento, Martha había elegido despedirse con su familia en su hogar.

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