Inmortalizada en su último aposento

El escultor Luis Sanguino ha sido el escogido por la familia Mohedano-Ortega Cano para llevar a cabo la obra que honrará en el cementerio de Chipiona a Rocío Jurado.

Foto: La Prensa

Exclusivo para Suscriptores

¿Ya tiene su suscripción? Únase a nuestra comunidad de lectores.

Suscríbase

Gracias por informarse con
La Prensa

Alcanzó su límite de artículos

Suscríbase y acceda a artículos, boletines, eventos y muchos más beneficios, sin límite.

Suscríbase

Gracias por informarse con
La Prensa

Artículo exclusivo bajo registro

Inicie sesión o regístrese para acceder al mejor contenido periodístico.

Iniciar Sesión

Gracias por informarse con
La Prensa

El escultor Luis Sanguino ha sido el escogido por la familia Mohedano-Ortega Cano para llevar a cabo la obra que honrará en el cementerio de Chipiona a Rocío Jurado.

Aunque en principio se barajaron otros nombres, lo cierto es que los más allegados a la cantante han dado el visto bueno a Sanguino siguiendo los consejos de “El Capi”, que en tiempos fuera alumno de este maestro del cincel, considerado uno de los más grandes dentro y fuera de España.

Un gran escultor para “la más grande”. En el currículo de Luis Sanguino se encuentran obras tan destacadas como la fuente de Neptuno, en Monterrey; “The Immigrants”, en Nueva York; “Raíces”, en Puerto Rico; “Diego de Gardoqui”, en Filadelfia; el busto de Juan Belmonte; las esculturas Libertad, Paz y Vida, las tres situadas en Oviedo; el busto de Manolete y las estatuas de los apóstoles que adornan la Catedral de la Almudena.

Jurado