Libros, libros y más libros, a esto deberíamos aspirar, seguro el mundo se volvía un lugar un poquito más acogedor de lo que es hoy en día. Porque es que eso que uno se encuentra al nomás salir de la puerta, es una jungla, ni más ni menos.
Si los jóvenes se decidieran de una vez por todas a tomar el hábito de la lectura, si los adultos entendieran lo importante que es inculcarla en los niños, con el ejemplo desde luego porque, ¿de qué otra manera si no? Otro gallo nos cantaría.
Estoy escuchando (gracias al cielo por los audiolibros también) “Historia del rey transparente”, de la escritora y periodista española Rosa Montero. En esta historia ambientada en el medievo, la protagonista que es una chiquilla de quince años se ha encontrado de repente huyendo de una catástrofe que ha azotado su aldea, en ese peregrinaje ha hallado a una adivina, quien se compadece de ella y le ofrece enseñarle a pelear para que pueda defenderse, pero luego de pasar un día entero juntas, se da cuenta de que por donde debería empezar, es por enseñarle a leer y escribir.
Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura, asegura que nada ha sido tan relevante en su vida como haber aprendido a leer, Joaquín Sabina ha declarado que han sido los libros que lo han salvado y Jorge Luis Borges decía que la felicidad se encuentra en la lectura y que nadie puede obligar a nadie a ser feliz.
Y yo digo que es una pena, debería existir una regla, una ley, un requisito que obligara a la gente a ponerse a leer. Si hay una razón (que hay tantas en realidad) por la que las personas del primer mundo nos llevan tanta ventaja, es porque para ellos leer es parte de su diario vivir.
Insisto en que las cosas más importantes, están escritas y si no leemos, ¿cómo nos vamos a enterar? Cuando nos sumergimos en biografías y libros de historia, descubrimos cantidad de sucesos que nos antecedieron, conocemos de cerca a los principales protagonistas de esos sucesos, comprendemos entonces lo que sucede ahora mismo y podemos divisar un poco hacía donde nos dirigimos.
Al leer ensayos nos empapamos de diversos temas que nos interesan por una u otra razón. Los poemas, las leyendas, las novelas nos entretienen y nos sacan un poquito de la ruidosa realidad al mismo tiempo que estimulan la imaginación de una manera increíble, pero al mismo tiempo estas últimas logran algo más; al conectar con las vivencias, pensamientos y emociones de los personajes, nos volvemos más empáticos, tolerantes, comprensivos y compasivos.
Y ni hablar de todos los beneficios que aporta la lectura a nuestra salud mental en general, al vocabulario, la ortografía (...), en fin.
Vargas Llosa tiene razón sobre lo importante que ha sido haber aprendido a leer y escribir, así como también la tiene Mark Twain cuando asegura que “el hombre que no lee no tiene ninguna ventaja sobre el que no sabe leer”.