Hay un decir que los niños son el futuro de toda nación, cuando gozan de todos los derechos y se les prepara para que, en el futuro, sean dignos ciudadanos y se integren a la sociedad productiva.
El próximo miércoles 10 de septiembre se celebra el Día del Niño en Honduras, que se oficializó a partir de 1990, cuando el país ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño. Entre los derechos nacionales e internacionales están: el derecho a la vida, a la salud, al descanso; a actividades recreativas, libertad de expresión, pertenecer a una familia, protección en caso de conflictos armados, libertad de pensamiento, conciencia y religión.
Protección, trato negligente, protección contra el trabajo infantil, explotación económica, educación gratuita obligatoria, protección a toda explotación y abuso sexual.
El problema de la emigración del campo a la ciudad por la falta de políticas gubernamentales que apoyen a esa población, y ya en las ciudades, esta población de menores de edad se convierte en un gran problema social, pues la mayoría se van a vivir a los barrios y colonias marginales y, debido a su ignorancia e inocencia a la vez, son presas fáciles para ejercer actos delincuenciales o prostitución.
El fenómeno de los niños que trabajan en distintas labores en la ciudad se agrava con los que invaden las calles constantemente, donde trabajan como vendedores de frutas y verduras o “limpia vidrios”, en las principales ciudades, especialmente la capital Tegucigalpa y San Pedro Sula.
Otro de los fenómenos sociales más dañinos para la población infantil ha sido la emigración de sus padres, especialmente hacia Estados Unidos de América, quedando “huérfanos” y trayendo una degeneración masiva de menores de edad en un país llamado Honduras.