Se acercan las elecciones primarias o internas de los tres principales partidos políticos y con ello crecen los mensajes de aspirantes a cargos de elección popular. Es un mar de información, mucha de ella destinada a ser recordable, más que a elevar el pensamiento crítico.
Entre tantas fotografías, mensajes musicalizados que buscan ser pegajosos, promesas y arengas, también están las propuestas, algunas muy vagas, otras basadas en la ideología, muchas en el miedo y en posturas extremas sobre diversos temas.
En un clima de incertidumbre, no solamente local, sino mundial, lo adecuado sería encontrar propuestas que devuelvan la esperanza en que es posible salir adelante y crear las condiciones para alcanzar mayores niveles de desarrollo para la población.
En un ambiente de creciente tensión, como parece percibirse debido a la polarización de pensamiento, probablemente llamaría la atención encontrar mensajes más incluyentes y propositivos; sin embargo, hay poco de esto.
Seguramente las estrategias de comunicación están más orientadas a captar el voto duro de los partidos, que a buscar puentes de acercamiento con aquellos indecisos que serán la audiencia a conquistar después de las elecciones de marzo.
Para entonces, volver a ilusionar a la población joven con su participación decidida en las elecciones generales será un verdadero reto, muy distante de aquellas elecciones de 2021, en las que hubo una amplia participación motivada por la entonces Alianza, tan efímera.
¿Qué podemos hacer desde nuestro papel de espectadores y posteriores votantes? Hay algunas ideas que pueden ayudarnos a tener un papel mucho más activo. Veamos.
Busque las principales propuestas de campaña y revise la trayectoria que han tenido los candidatos a través del tiempo, las nuevas tecnologías de la información son muy útiles. Recuerde que deberá decidir en cuál de los partidos ejercerá el voto.
No se deje llevar por la información de dudosa procedencia. Es importante conocer si el medio que publica es real y serio; en el mundo de la desinformación, de las noticias falsas, no es recomendable creer todo lo que uno ve, lee y escucha.
Es importante enfocarse en la actuación de las personas, por encima de sus rasgos personales. No preste atención a críticas frívolas del tipo: es muy vieja, es muy histriónico, se viste feo, ya perdió el encanto, etc. Céntrese en el fondo, no solo en la forma. Conviene valorar también a aquellos y aquellas aspirantes que son capaces de dialogar con quienes piensan distinto, de conservar la calma ante la provocación y de no perder el eje central de su mensaje; después de todo, una vez pasadas las elecciones generales, cualquier plan de campaña dejará de ser de partido, para convertirse en un plan de país.
Tome en cuenta cuál es la postura de los candidatos ante los grandes temas: vulnerabilidad climática del país y de la comunidad local, cambios en la política exterior, crecimiento de la economía, prioridades de inversión social y demás temas relevantes. Observe la capacidad de interactuar con los oponentes.
Como ciudadanos, cumplamos nuestro papel con responsabilidad, que el futuro cercano está en nuestras manos. Votar es un derecho y un deber, hay que cumplirlo, por el presente y el futuro de Honduras