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Tres dirigentes se pelean el poder en la Democracia Cristiana

Pese a ser un partido político que apenas logró 5 mil votos, es uno de los más influyentes.

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Tegucigalpa, Honduras.

Tres dirigentes han salido a la palestra pública en la lucha por el poder en el Partido Demócrata Cristiano de Honduras (PDCH).

Ayer una corriente más se sumó a la lucha por el control de los sellos del Directorio Nacional de la Democracia Cristiana, un partido que, pese a haber sacado alrededor de cinco mil votos, tiene puestos claves en el engranaje administrativo del Estado.

El primero de los tres dirigentes es el diputado (único que sacó el partido) y vicepresidente del Congreso, Augusto Cruz Asensio, que pretende dirigir la institución, y que sus críticos, consideran sería una continuación del oficialismo que controla -“detrás de la cortina”- el ministro de Seguridad, Arturo Corrales.

A Cruz Asensio lo acompañan la mayoría de miembros del Directorio Nacional, funcionarios del partido en el gobierno y el presidente del partido, Lucas Aguilera. Hasta ahora Cruz Asensio no se ha pronunciado sobre el tema.

El otro movimiento es encabezado por Carlos Manzanares, coordinador de la DC en el departamento de Valle, regidor por tres ocasiones de la alcaldía de Nacaome y actual vocal suplente del Directorio Nacional.

Este dirigente lidera la corriente “DC por la dignidad”.

“La democracia nos permite poder aspirar y en vista de los resultados de las elecciones hay una gama de hombres y mujeres que creemos podemos sacar adelante este partido”, dijo.

A Manzanares lo respaldan, entre otros, Manuel Sagastume y Felícito Avila.

Un tercer grupo que procura los sellos del partido lo forman Nieves Fernando Pérez, Pedro Joaquín Mendoza, Héctor Guifarro y Julio Edmundo Peñalva.

En un comunicado, este movimiento asegura que tanto el de Cruz Asensio como el de Manzanares son “lobos vestidos de oveja y con un nuevo aullido que sale de la misma boca”.

“Son los mismos, los que por intereses de puestos públicos en el Gobierno, dejaron abandonado al partido y en manos de inescrupulosos negociadores políticos, que entregaron al partido a fuerzas políticas tradicionales”, dicen.