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Con disuasión agresiva, EUA pretende frenar inmigración infantil

Barack Obama lamenta la negativa de los senadores republicanos de aprobar la reforma migratoria. Admite que el sistema está roto.

Washington, Estados Unidos.

La “crisis humanitaria” creada por los niños centroamericanos que llegan de forma masiva a la frontera sur de Estados Unidos subraya la necesidad de arreglar el sistema migratorio de una vez por todas. Por esta razón, el presidente de ese país, Barack Obama, lamentó que algunos republicanos estén usando ese problema “como su nueva excusa para no hacer nada”.

“Estos niños no se están colando en el país. Están siendo detenidos, pero el problema es que el sistema está tan roto, es tan poco claro, que la gente no sabe cuáles son las reglas”, indicó.

Recordó que otros republicanos se niegan a actuar en lo referente a inmigración “porque están enfadados” con él por tomar demasiadas acciones ejecutivas, algo que “no tiene sentido” porque solo las adopta cuando hay un problema “grave” estancado en el Congreso y afirmó que prefiere “soluciones permanentes” por vía legislativa.

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“Si los republicanos de la Cámara Baja están realmente preocupados de que yo tome demasiadas acciones ejecutivas, la mejor solución para eso es aprobar leyes”, insistió Obama.

Ayer, el presidente Obama anunció que tomará acciones ejecutivas para arreglar “lo máximo posible” el sistema migratorio del país, después de que los republicanos en el Congreso se negaran a votar este año la reforma migratoria.

Un año después de que el Senado aprobara su proyecto de reforma migratoria, Obama denunció que el presidente de la Cámara Baja, el republicano John Boehner, le comunicó la semana pasada que su partido seguirá evitando un voto al respecto este año, lo que acaba con la esperanza del mandatario de firmar una ley antes de 2015.

“Aunque seguiré empujando a los republicanos de la Cámara Baja para dejar de lado las excusas, Estados Unidos no puede esperar para siempre a que actúen. Así que hoy comienzo un nuevo esfuerzo para arreglar todo lo que pueda nuestro sistema migratorio, sin el Congreso”, dijo Obama en una declaración a la prensa en la Casa Blanca.

El mandatario -que en el último año ha recurrido a acciones ejecutivas ante el estancamiento de varias de sus prioridades legislativas en el Congreso- evitó dar por muerta la reforma migratoria.

“Quizá sea después de las elecciones legislativas (de noviembre), cuando (los republicanos) estarán menos preocupados por temas políticos. Quizá será el próximo año. Sea cuando sea, encontrarán en mí a un aliado dispuesto”, aseguró.

Acciones inmediatas

Obama encargó ayer al secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, y al fiscal general, Eric Holder, que desplacen recursos de seguridad “desde el interior (del país) a la frontera”.

“Proteger la seguridad pública y deportar a criminales peligrosos seguirá siendo la principal prioridad; pero vamos a redireccionar nuestros esfuerzos donde podamos para asegurarnos de que hacemos lo necesario para mantener segura nuestra frontera”, explicó Obama.

En segundo lugar, Obama ordenó a Johnson y Holder “identificar acciones adicionales” que la Administración pueda tomar por su cuenta para arreglar el sistema migratorio, y presentarle recomendaciones al respecto antes del final del verano (boreal). “Si el Congreso no hace su trabajo, al menos nosotros podemos hacer el nuestro”, subrayó.

Pide millonario apoyo

Obama también solicitó a los principales líderes del Congreso su colaboración en la construcción de “una estrategia de disuasión agresiva” contra la inmigración infantil masiva que se está agolpando en la frontera sur del país.

En una carta dirigida a los legisladores, el mandatario detalla los esfuerzos ya realizados por su Gobierno y además anuncia su solicitud a los legisladores con el objetivo de que estos lo apoyen para crear “nuevas herramientas y recursos” necesarios que permitan abordar la crisis humanitaria.

La carta, de tres páginas, especifica además que enviará una propuesta más detallada la semana próxima, a la vuelta del receso actual del Congreso por la festividad del 4 de julio.

“Espero con interés trabajar con ustedes para hacer frente a esta situación de urgencia lo más rápidamente posible”, insiste Obama en la nota, dirigida a Boehner, la líder de la minoría demócrata Nancy Pelosi, el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, y el de la minoría republicana, Mitch McConnell.

Obama se ha puesto en contacto con los congresistas apenas dos días después de que varios medios estadounidenses adelantaran que el mandatario prevé pedir al Congreso nuevos fondos, por un valor de 2,000 millones de dólares, para afrontar el flujo de niños centroamericanos que llegan solos a la frontera.

Infrenables las deportaciones

Mientras en Estados Unidos se siguen tomando acciones para frenar la inmigración ilegal de adultos y niños, en Honduras se sigue repitiendo la triste historia de deportación.

Ayer llegaron a San Pedro Sula otros tres buses con 100 hondureños que no lograron realizar el sueño de llegar a los Estados Unidos.

“Me he ido dos veces y me ha capturado Migración de México, regresaré y si me deportan, me volveré a ir”, expresó Carlos Molina, un muchacho de 17 años, originario de San Lorenzo, Valle. Molina relató a LA PRENSA que en su comunidad no hay oportunidad de trabajo para las nuevas generaciones.

El menor aseguró que este año ha sido más difícil intentar llegar a los Estados Unidos, ya que las autoridades mexicanas se han vuelto más rigurosas. “Muchas veces nos tratan como delincuentes, somos personas humildes que ni siquiera nos quedamos en México, solo queremos que nos dejen pasar y llegar a nuestro destino final”.

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El número de hondureños deportados ayer fue menor a las semanas anteriores, ya que solo ingresaron 105 personas, de las que 58 eran menores de edad.

Al igual que Molina, otros 20 menores llegaron solos, todos entre las edades de 14 a 17 años, quienes deciden aventurarse y buscar su propio destino atravesando fronteras.

Mónica Toledo decidió abandonar su natal Siguatepeque, acompañada de sus dos hijos de 20 y 7 años, quienes lamentaron no haber cumplido uno de sus mayores sueños. “Hace dos meses empacamos en mochilas lo que consideramos más esencial para soportar el viaje; pero nuestro camino llegó hasta Nuevo Laredo, adonde las autoridades de Migración nos capturaron. Ahora pasar al otro lado está muy caliente”, relató Toledo.