Más noticias

Gunter Wassmus, el alemán que se enamoró de Trujillo

Maravillado por las bellezas naturales de este puerto, el europeo no volvió a su tierra.

Paula Guillén y Gunter Wassmus.
Paula Guillén y Gunter Wassmus.

Trujillo, Colón Honduras.

El amor de una hondureña y la belleza de Trujillo flecharon el corazón de Gunter Wassmus, un alemán de 60 años, que ahora ha convertido esta tierra del Caribe, en su segunda casa.

“Desde que mis ojos vieron este paraíso el 7 de febrero de 2005, nunca más regresé a Alemania”, recuerda Wassmus, quien junto a su esposa Paula Guillén, han logrado levantar desde entonces el reconocido hotel Casa Alemania, ubicado a orillas de la bahía de Trujillo.

“Llegué un día con mi esposa a Trujillo, y dije: necesito descansar, retirarme; no más trabajo, que montañas tan hermosas, el Caribe, los cocos; esto es un paraíso. Me quedo aquí”, dijo en su complicado español.

Gunter Wassmus posa junto a su esposa y la estatua erigida en su honor. Fotos: Gilberto Villalobos


Maravillado por la bahía, este europeo no lo pensó dos veces, y en dos horas logró comprar una casa a orillas del mar, en el extremo oeste de la pista de aterrizaje. Trece años después, en este lugar está uno de los hoteles más grande en esta ciudad.

“Nunca más regresé a Alemania, claro, solo viajo cuando voy a traer mi pensión”, dice entre risas este exmilitar germano, también ingeniero civil y experto en procesar carne. “El panorama de Honduras para invertir, el clima, la gente muy buena”, así define esta tierra que lo conquistó. “Yo indio blanco, pata rajada, picado de zancudos”, se refiere así mismo como un hondureño más en esta ciudad de sol y playa, y montañas verdes, que en el pasado también atrapó a muchos extranjeros.

“Aquí yo nunca me siento de sesenta anos, aquí trabajo, en otro país, a los 70 años necesitan medicina. Todo este hotel lo hemos construido en familia”, cuenta Wassmus.

El hotel Casa Alemania es el más grande de Trujillo.


Una estatua da la bienvenida a su proyecto familiar, para los extraños no basta adivinar para saber en honor a quien se erigió. “Soy el único que tiene una estatua en su casa; ni el presidente de Honduras la tiene” dice con jocosidad este extranjero, quien culpa a su esposa por este monumento que es un atractivo en su hotel.

Esta mujer cuenta que cuando iniciaron su vida en Trujillo, su hotel solo tenía dos habitaciones que ofrecer, “pero con el paso del tiempo hemos logrado levantar este negocio, gracias a la incansable labor de este hombre, que dinero que agarra, dinero para comprar cemento, varilla y madera”, expresó Paula.

Paula y Wassmus se conocieron en Estados Unidos, ella es oriunda del departamento de Atlántida, una invitación a esta ciudad los atrapó para siempre.

Paula Guillén y Gunter Wassmus han logrado levantar con esfuerzo su negocio, cuyos servicios son conocidos internacionamente.