Procesos electorales en 2025

Persisten la incertidumbre y las interrogantes respecto a si este año se realizarán tanto elecciones internas como generales.

  • Actualizado: 12 de febrero de 2025 a las 00:00 -

Persisten la incertidumbre y las interrogantes respecto a si este año se realizarán tanto elecciones internas como generales, libres y transparentes, exentas de manipulaciones, coacciones, fraudes.

Tales dudas están empezando a ser despejadas con las recientes declaraciones del general Roosevelt Hernández, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras, cuando en acto público realizado en nuestra ciudad declaró literalmente: “hasta este momento todo va como debe de marchar y así va a ser siempre (...). Somos garantes de que habrá elecciones primarias y generales”.

En base a su elevado cargo y su responsabilidad personal de cara a sus compatriotas, debemos tomarle la palabra. Su garantía y compromiso constitucional contribuyen sobremanera a despejar el clima existente de suspicacia y recelo por parte de los partidos políticos de oposición y sus respectivas bases.

Si se llegan a celebrar ambas elecciones, sin intimidaciones, de manera transparente, contando con la presencia de observadores internacionales debidamente acreditados, debe otorgársele debida credibilidad a su garantía, misma que suponemos es respaldada por la totalidad de la plana mayor de nuestra institución armada, además del compromiso legal por parte de nuestras autoridades civiles, desde quienes ostentan la titularidad de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial para abajo.

Si así sucede, y es el anhelo colectivo que ambos eventos cívicos transcurran en total paz y armonía, es hora que los distintos partidos políticos procedan a elaborar sus respectivos censos, planteando a la población sus programas de gobierno y los medios y procedimientos que utilizan para implementarlos, descartando los ataques personales, la diatriba y el insulto para competir de manera inteligente y pacífica, para intentar captar el sufragio de el mayor número posible de electores, incluyendo a las y los no afiliados a ningún partido, así como a los indecisos.

Si tal como se espera, existe garantía absoluta de elecciones libres, exentas de interferencias de cualesquier tipo, habremos ganado todas y todos, sin excepción, revelando al mundo que hemos, finalmente, alcanzado la debida madurez cívica, en lo personal y colectivo, sin vencedores ni vencidos, y que estamos prestos a profundizar nuestro aprendizaje en democracia, en búsqueda de su permanente y definitiva consolidación, para bien de esta y las futuras generaciones.

Entre otras consecuencias positivas, los inversionistas locales e internacionales concluirán que si vale la pena invertir sus capitales en nuestra patria, aportando tecnologías, creando empleos y oportunidades.

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