El planteamiento emitido por el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) solicita al Gobierno hondureño que, sin pérdida de tiempo, diseñe e implemente la necesaria planificación para recibir a nuestros compatriotas que, si el próximo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, cumple con su promesa electoral, serán deportados, poniendo en práctica tan radical medida tras la toma de posesión de su cargo, el día lunes 20 del corriente mes.
Se estima que unos 280,000 hondureños y hondureñas están incluidos entre quienes serán expulsados, retornando a nuestro país que atraviesa una profundización de la crisis sistémica que se va agravando con el paso del tiempo, a lo que ha contribuido poderosamente la corrupción de millonarios fondos públicos, la consiguiente impunidad, la inseguridad de las vidas y bienes de la población, la extorsión, la violencia homicida, la ausencia de estímulos para atraer inversiones nacionales y extranjeras, los cíclicos fenómenos naturales, la inflación y devaluación monetaria.
Deben aprovecharse las habilidades y destrezas adquiridas por las y los retornados durante su estadía en la nación norteamericana, a efecto de otorgarles capital semilla, asesoría financiera y contable y cadenas de distribución para la comercialización de sus productos. Pueden ser organizados en cooperativa o en calidad de pequeños empresarios individuales, lo más importante es aprovechar sus experiencias y su disposición de comenzar una nueva vida aquí, en su hogar común: Honduras, del cual debieron partir prácticamente obligados, pero que siempre han añorado eventualmente reincorporarse como mujeres y hombres productivos, que tan solo aspiran a recibir oportunidades que les permitan tanto su superación individual como familiar. Volver a empezar con entusiasmo, energía, con una cosmovisión más amplia del mundo y de la vida con el cúmulo de vivencias, positivas y negativas, adquiridas en la Unión Americana. Representan un capital humano, el más valioso con el que puede contar cualquier país, que merece ser tomado muy en cuenta. No olvidemos jamás que forman parte esencial del millón de héroes anónimos diseminados en otras latitudes, que puntualmente, a costa de privaciones personales, envían remesas a sus seres queridos que dejaron atrás.
El volver y saber que regresan sin ningún tipo de asistencia, a la deriva e indiferencia, en un cruel sálvese quien pueda, “el hombre es el lobo del hombre”, justificada frustración, adoptando la eventual decisión de marcharse, una vez más, hacia otras geografías, otros cielos, otros mares, otras tierras del planeta, en búsqueda incesante de alcanzar, algún día, la anhelada estabilidad económica donde quiera la encuentren. Las palabras claves deben ser, hoy y siempre: solidaridad, ayuda mutua, reciprocidad.