Para impedir el flujo masivo de personas procedentes de las naciones pobres, en búsqueda de estabilidad, oportunidades laborales, seguridad, los países de destino del primer mundo deben actualizar periódicamente sus legislaciones migratorias, tornándolas mutuamente ventajosas para ambas partes, tomando en cuenta los requerimientos de sus mercados laborales en áreas tanto agrícolas como no agrícolas, de servicios, en áreas tales como la salud, construcción, ampliando o reduciendo la cuota de migrantes debidamente autorizados para trabajos estacionales, según sea el caso, al igual que las cambiantes tendencias demográficas, que crecientemente tienden al envejecimiento de más personas, lo que requiere de contratar mano de obra, calificada y semi-calificada procedentes del tercer mundo.
Treinta de los países de mayor desarrollo económico padecen de escasez de mano de obra, que debe ser compensada abriendo sus vías de acceso legal a trabajadores de ambos sexos del hemisferio sur.
La migración y el desarrollo van de la mano, en ambas direcciones, en los países de origen y los de destino.
La apertura de instituciones educativas especializadas permite preparar a jóvenes en áreas técnicas, que registran déficit en países como el nuestro, con lo que se dispone de un recurso humano que de manera exitosa puede desempeñarse en su patria y en el extranjero, tanto en centros urbanos como en áreas rurales.
Paralelamente, las ayudas financieras otorgadas vía préstamos y donaciones deben orientarse, equitativamente, hacia los sectores público y privado, con la debida supervisión respecto a su administración y destino.
En enfoque migratorio debe ser, además de humanitario, también ir más allá de la edificación de barreras físicas, redadas y deportaciones masivas, que resultan en medidas temporales y limitadas, que pasan por alto el hecho que existe demanda, en áreas específicas, por personal preparado y motivado para desempeñarse en labores que no son cubiertas por personas nativas, sea por las escalas salariales a devengar, sea por las condiciones climáticas imperantes, o por el aislamiento geográfico en que se ubican las mismas.
Es un hecho que la seguridad alimentaria de los países prósperos depende en buena medida de su oportuno abastecimiento, y es allí en donde nuestros hombres del campo pueden encontrar nichos de inserción laboral.
El satanizar a los migrantes, atribuyéndoles ser los causantes de desempleo, delitos, alzas en el costo de vida, resulta no solo injusto, también falso. Recuérdese que ellos además de pagar impuestos, buscan actuar en todo sentido con el debido respeto y cumplimiento de la ley.