Las tres A

Amor, amistad, armonía: trío de vocablos que contienen bellos sentimientos humanos, que trascienden diferencias de clase, etnia, cultura, nacionalidad

  • Actualizado: 13 de febrero de 2025 a las 00:00 -

Amor, amistad, armonía: trío de vocablos que contienen bellos sentimientos humanos, que trascienden diferencias de clase, etnia, cultura, nacionalidad, para forjar vínculos interactivos entre las personas, mismos que, idealmente, deben ser permanentes, desinteresados, sólidos, desprovistos de interés y cálculo, más allá del paso del tiempo y de distancias geográficas.

Para ello es necesario su consolidación día a día, a fin que no se marchiten, se desdibujen y extingan. Si ello ocurre, la soledad y el aislamiento nos invaden, lo que puede ser compensado de alguna manera, estableciendo nuevos vínculos afectivos.

Hoy se conmemora, de diversas maneras: besos, abrazos, flores, esta trilogía afectiva, para demostrar la intensidad y permanencia de nuestras emociones. Empero, ellas deben estar presentes siempre y no de manera intermitente, demostrándolo con hechos más que con palabras u obsequios. La gama del amor incluye el maternal, paternal, filial, fraterno, pasional, dejando consigo vivencias, remembranzas, huellas, que nos tornan más humanos y sensibles, más comprensibles y maduros.

Nunca debemos intentar imponer nuestra voluntad hacia las personas de nuestro afecto; por el contrario, necesario es respetar las diferencias, el mutuo respeto a las mismas, la tolerancia, para que siempre reine y perdure la paz y la armonía. Cada persona posee su propio carácter y personalidad.

Y, si por cualesquier motivo, y de mutuo acuerdo, se decide que ha llegado el momento del adiós, que el mismo esté exento de conflictos, recriminaciones y tensiones, que dañan irreparablemente lo hasta entonces vivido y compartido por ambos. En una relación sentimental duradera debe siempre estar presente el mutuo respeto, sinceridad y tolerancia de las diferencias existentes entre la pareja. Y el amor hacia la otra persona empieza por conocernos y querernos a nosotros mismos, con nuestras virtudes, defectos, limitaciones, para luego proyectarnos hacia ella o él.

Quien transcurre su existencia sin amar y ser amado, no ha logrado realizarse a plenitud. Igual sucede con quien no ha podido o no ha querido forjar amistades. En ambos casos, se trata de dar y recibir, de manera sincera y total, desinteresadamente.

Tanto en la relación amorosa como en la amistosa la vida depara satisfacciones como desengaños, lo que depende de muchos factores, pero nunca hay que abandonar la ilusión de eventualmente encontrar a la otra mitad, a nuestro complemento, sin idealizar, comprendiendo que nadie, ni mujer ni hombre es perfecto. Todas y todos poseemos tanto virtudes como defectos, que equilibran nuestras personalidades, tratando siempre que el hoy sea mejor que el ayer: así es la vida.

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