El próximo lunes llega al final de su gestión presidencial el político demócrata Joe Biden, poseedor de una extensa trayectoria en la administración pública de su país.
Su elección como mandatario fue respaldada por la ciudadanía y confirmada por el Colegio Electoral, luego de días tumultuosos en que se intentó, por parte del candidato perdedor, impedir su llegada al poder utilizando procedimientos reñidos con la legalidad y que dejaron como secuela saldo de muertos y heridos, tras un llamado a la insurrección, afortunadamente fallido.
Su aspiración para ser reelecto para un segundo cuatrienio no se concretó, por diversos factores que han sido debidamente analizados tanto por expertos politólogos como por sus compatriotas, que de diversas maneras expresaron su desacuerdo.
Tardíamente, desistió de tal intento, para ceder la nominación por su partido a su vicepresidenta, la señora Harris.
Pese a sus cualidades personales y profesionales, ella no contó con el respaldo mayoritario de sus compatriotas al momento de la elección. Es la segunda dama en la historia de EUA que compitió en la recta final para llegar a la Casa Blanca.
Las complejas causales explicativas tanto de la derrota electoral del Partido Demócrata como el retorno al poder del candidato republicano, señor Trump, han merecido exhaustivos estudios tanto dentro como fuera de la Unión Americana. Con respecto al desempeño de Biden en el área económica, el intento de asignar a este decisivo elemento la razón fundamental de la pérdida, debe tomar en cuenta tanto la macro como la microeconomía.
Biden asignó cuantiosos recursos federales a la infraestructura, a la modernización de las áreas industrial y tecnológica del sector privado, adicional a la generación de nuevas plazas laborales, con lo que la tasa de desempleo llegó a ser mínima, pese a que grandes empresas han trasladado sus fabricas al Tercer Mundo.
No obstante, tal expansión de la inversión pública federal no fue suficiente para combatir la tasa inflacionaria, que afectó el poder adquisitivo de la población, particularmente en alimentos y vivienda.
La falta de amplios y necesarios consensos partidarios en el poder legislativo, impidieron la debida regulación de la migración de personas procedentes de distintos países pobres que buscan encontrar una segunda oportunidad en sus vidas ingresando a los Estados Unidos, sin contar con la documentación requerida, lo que provocó crisis en el alojamiento de miles de migrantes concedido por las municipalidades de ciudades norteñas.
Esta combinación de economía y migración fue utilizada por el candidato opositor para convencer a sus compatriotas que lo favorecieran con el voto, lo que alcanzó el pasado noviembre de forma contundente.
Este lunes 20 tomará posesión de su segundo periodo presidencial, no consecutivo. Honduras debe, a partir de ahora, replantear las relaciones bilaterales con EE UU, de manera constructiva e inteligente, nunca confrontativa.