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El petróleo

San Pedro Sula, Honduras

Como meta próxima, no deseada y amenazante, los precios de los carburantes siguen para arriba, a ritmo semanal, sin que haya un paréntesis de alivio traducido en reducción de centavos, aunque en la semana siguiente regrese la escalada. La naturaleza de nuestro país, importador neto de derivados del petróleo, nos hace más indefenso a situaciones en los países productores y exportadores y a los vaivenes también de la geopolítica mundial, hoy muy agitada por el sistema de “fuera”, por la involución política derivada del “primero” y por una mayor convulsión en los países del Golfo Pérsico y vecinos, en la zona denominada Oriente Próximo.

Si el acuerdo nuclear, 2015, con Irán golpeó duro los precios del petróleo por la vuelta de las exportaciones iraníes al mercado internacional con la produccción diaria y las reservas acumuladas producto de las sanciones, la denuncia y abandono, hace unos días, del pacto por la administración Trump disparó los precios que no solo son vaivén del mercado sino muy sensibles a decisiones políticas que, de inmediato, entran en el campo de la economía, con énfasis en las cotizaciones por la oferta y demanda inmediatas y a futuro.

Las alzas de estas semanas preocupan, pues al final todo irá hacia los productos y servicios, pero mayor debe ser la preocupación para el segundo semestre del año que será cuando comiencen a sentirse los efectos de las sanciones sobre las exportaciones petroleras de Irán. La ofensiva diplomática iraní en China, Rusia y la Unión Europea puede suavizar el impacto, aunque el presidente Trump ya ha lanzado sus amenazas con las denominadas sanciones secundarias hacia empresas que negocien con el gobierno de Irán, particularmente en el sector bancario.

Las explicaciones de la Comisión Administradora del Petróleo (CAP) sobre la guerra en Siria con la rápida y eficaz intervención del grupo Estados Unidos, Francia e Inglaterra, no son tan importantes para el mercado, pues no se daña el aparato productivo, nada significativo en el país en guerra, y tampoco las rutas hacia los países consumidores. Aumenta la incertidumbre por la posibilidad del agravamiento con nuevos ataques.

A la situación en la región, sin mayor peso por ahora, hay que sumar los recortes de cartel petrolero que busca alcanzar este año el equilibrio, oferta-demanda, aunque para ello habrá de contar con productores independientes y tener muy en cuenta el casi colapso del petróleo venezolano. Hay que prepararse y enfilar, desde arriba, las iniciativas para evitar el derroche de derivados del petróleo y disponer de reservas para compra de medicinas, para un mayor respaldo al sector productivo y para cumplir los compromisos de la deuda.