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Derroche

San Pedro Sula, Honduras

Tan de última hora y moderno es el sistema que tras casi cinco años de su adquisición ha sido imposible ponerlo en total funcionamiento. El caso es que quizás se hayan cumplido todas las exigencias de la administración pública para que no haya reparos e, incluso, se logró el respaldo financiero del Banco Mundial, pero, al final, lo que se buscaba con la ayuda de la tecnología no se ha logrado, puesto que los componentes del Sistema Integrado de Gestión, particularmente el Comercial, sigue a la “antigüita”.

Nos referimos a la información de LA PRENSA, en su edición de ayer, con el titular “Enee derrocha L350 millones por contrato de proyecto informático”. Nos recuerda el dicho clásico, “la mujer del César debe no solo ser honrada, sino parecerlo”. ¡Cuántas veces asaltan las dudas sobre la transparencia en los contratos no solo por sus contenidos y condiciones, sino por las frustraciones y fallido mejoramiento en los servicios de empresas e instituciones públicas. Es tal la ineficiencia, que con la firma del contrato en 2013 y la enmienda, por los contratiempos, en 2014, la Empresa Energía Honduras se ve obligada a seguir utilizando el sistema 390 de IBM de Semeh.

De un lado y de otro irán las miradas tratando de salvar el “buen nombre”, pero el hecho está ahí, con un reflejo absoluto de la falta de eficiencia, por a, b, c... de lo cual, por supuesto, no habrá responsables, y por lo cual aquella labor de la actividad comercial de la empresa eléctrica, medición, lectura, facturación, cobranza, reclamos, atención al cliente... siguen en la telaraña del pasado con un moderno sistema informático a la espera de una base de datos y de la capacitación del personal para su utilización que beneficie no solo el trabajo de la empresa, sino la atención a los abonados.

¿Incidencias? Cuaderno bitácora, señala la RAE, como “libro en que se apunta el rumbo, velocidad, maniobras y demás accidentes de la navegación”. En el caso que comentamos está contenido en el Sistema de Gestión de Incidencias en el que se recibirían, clasificarían y valorarían los reclamos y anomalías de los clientes con el desvío automático a los centros de respuesta. Esta sería “harina de otro costal”, pero ya no habría la excusa de que se dañó el archivo por las goteras o no hay ninguna orden. La idealización de la utopía tecnológica choca frontalmente con intereses y con las personas que operan. El antecedente del Instituto Hondureño de Seguridad Social debiera haber servido de alarma en todas las instituciones públicas.

La gestión del recurso corporativo es la tercera sección del software “milagroso” que espera la voz de “camina” para que la inversión millonaria rinda plenos beneficios a la Enee que no logra dejar atrás los descalabros.