25/03/2026
07:34 PM

Se avecina una tormenta

Elisa M. Pineda

Estamos muy avisados. El Foro Económico Mundial ha presentado ya su vigésima edición del Reporte de Riesgos Globales y nos señala que el optimismo está en declive.

Los conflictos armados entre países, los eventos climáticos extremos, la confrontación geoeconómica, la desinformación y la polarización social son los temas identificados como los de mayor riesgo en 2025.

Las complejidades aumentan en el mundo entero y precisamente por ello, es urgente ver más allá de nuestra realidad inmediata.

Para países como el nuestro, con una posición geográfica estratégica, que puede jugarnos tanto a favor como en contra, con una vulnerabilidad climática señalada hasta el cansancio, con enormes sesgos y desigualdades, el panorama no es precisamente alentador.

Tenemos una combinación en la que se mezclan nuestros propios problemas domésticos y los que nos brinda un contexto mundial cada vez más complejo.

Se avecina una tormenta. En medio de un año desafiante, vamos a poner a prueba nuestra frágil democracia, con dos elecciones: las primarias o internas el próximo 9 de marzo y las generales el 30 de noviembre.

La multiplicidad de temáticas a abordar desde las propuestas es muy amplia, pero al menos por ahora, no aparece nada nuevo en la conversación política nacional.

La improvisación es una mala compañera en un mundo en el que la cordura está escaseando.

Lo adecuado sería, además de mantener la calma, optar por un pensamiento más estratégico y prospectivo.

Tener un año electoral en un mundo convulso es una combinación fuerte, porque las grandes decisiones de país no solamente se basan en lo conveniente para una nación vulnerable, también pasan por el tamiz de la popularidad.

Estamos a muy pocos días del final de la vigencia del Tratado de Extradición entre Honduras y Estados Unidos; nos hemos quedado, junto a Nicaragua, fuera de la gira anunciada por el Secretario de Estado Marco Rubio y muy pronto recibiremos a nuestros compatriotas que se fueron a aquél país de manera irregular y que vendrán seguramente con muchas frustraciones.

El pronóstico no es fácil, cuando desde hace varios años lidiamos con el desempleo y el subempleo, la dependencia de las remesas y las dificultades para atraer inversión extranjera directa.

Hay muchos problemas más de fondo: la institucionalidad débil, la seguridad jurídica y física en deterioro y la lentitud de la clase política para navegar en este mar de desafíos.

Se avecina la tormenta, ciertamente. Conviene saberlo para actuar con prudencia, para mantener la calma, para que podamos hacer a un lado lo que nos separa y nos enfoquemos en lo que nos une: Debemos salir adelante, a pesar de nuestras grandes dificultades.

Fortalecer la convivencia, participar en acciones de apoyo a la comunidad, tener una actitud abierta y no caer en la provocación ante narrativas que nos dividan es hoy mucho más importante que nunca.

Mantener el enfoque en las soluciones es fundamental, para nuestro día a día y para elevar las propuestas políticas. Si sabemos que se avecina la tormenta, vayamos previendo cómo mantener la paz.