Nos sorprendió el discurso de Trump. No esperábamos una repetición de los temas electorales, sino que apelaciones a la unidad de la población que ha sido polarizada por la campaña electoral. Y la ratificación de los compromisos morales de los ciudadanos y las obligaciones de la nación con la paz, la democracia y la defensa de los derechos humanos. Kennedy dijo que no había que preguntarse “que podría hacer los Estados Unidos por nosotros, sino que podíamos hacer nosotros por los Estados Unidos”.
Leyó un discurso vengativo, alimentado por el resentimiento a partir de una visión aislacionista; y en la que,-- como piensan los marxistas latinoamericanos--, todo lo que le falta a los Estados Unidos es porque los otros países se lo han quitado. De allí su primer amenaza: el ejercito de los Estados Unidos, contrariando a la Constitución, tendrá la tarea de combatir a los enemigos de los Estados Unidos.
Entrando en detalles el discurso en términos globales puede sintetizarse por su carácter expansionista, el proteccionismo comercial y el aislacionismo, Con lo que rompe el presidente de los Estados Unidos con la filosofía que ha manejado su país desde del fin de la II Guerra Mundial: la defensa de la democracia, los derechos humanos, el desarrollo; y el libre comercio.
Estados Unidos, bajo su dirección es la primera potencia militar del mundo y una de las dos mas grandes economías del planeta, se aísla de europeos, latinoamericanos, Canadá para como el “Llanero Solitario” enfrentarse a China, el declarado enemigo numero uno de su nación y su pueblo.
A Trump, este discurso con énfasis en temas domésticos, le dio excelentes resultados electorales. El Partido Republicano tiene el control de las dos cámaras del legislativo y un electorado fervorizado porque cataliza todo el resentimiento popular. Y orienta la venganza hacia el enemigo interno con enorme habilidad, señalando los educadores, las visiones de genero, cambio climático e inmigrantes como enemigos que han dañado a los estadounidenses.
Estados Unidos es diferente al que surgió de la Segunda Guerra Mundial. Era la nación que había dirigido la guerra, aportando la diferencia para el triunfo de los aliados y derrotado a las fuerzas del fascismo. La Union Soviética su aliado. China era una sociedad campesina; y Europa, se había desangrado.
Ahora en cambio, aunque mantiene su poderío militar, no tiene la supremacía económica porque China reta su liderazgo. Mientras la Union Soviética sacrifico a su pueblo para competir con USA y perdió la batalla, China con un capitalismo de estado ha mejorado el bienestar de su pueblo, tiene un excelente mercado interno; y una creciente capacidad militar por lo que sera mas difícil doblegarla. Si Trump lo intenta el mundo se acercara a la III Guerra mundial, y en términos económicos a la alteración de las lineas de producción, encarecimiento de productos e incluso ruptura con los tres mas importantes aliados económicos suyos: la UE, México y Canadá.
Lo mas extraño del discurso es lo del anexionismo territorial. Estados Unidos desde 1945 ha defendido el respeto de los tratados y el no reconocimiento de conquistas territoriales. Aunque Obama permitió la anexión de Crimea a Rusia, afectando a Ucrania, Estados Unidos ha defendido la soberanía territorial y la libertad de sus pueblos. Taiwan es un ejemplo.
Ahora, con la amenaza de recuperar el Canal de Panamá desconoce un tratado; e insinúa la anexión de Canadá y la compra de Groeslandia. Como el mundo es diferente, igual que ante Hitler, Estados Unidos puede perder liderazgo, reducir su potencial militar y mostrar debilidades obteniendo lo contrario de las promesas de Trump en el discurso inaugural de su segundo mandato.