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Paternidad, diseño divino

Sin duda que uno de los hondos abismos por los cuales atraviesan las sociedades contemporáneas y el mundo entero es la ausencia casi absoluta de la paternidad. Ello se muestra en múltiples facetas: por ejemplo en una generación huérfana, sin propósito ni sentido de destino. Lo que aporta la figura paternal en el desarrollo emocional, intelectual, psicológico, físico y aun espiritual de las personas es extraordinario; realmente, un padre, en todo el sentido de la palabra, tiene la capacidad para marcar el camino de las generaciones siguientes hacia la cumbre del éxito.

El rol de las madres es sacrificial por naturaleza, lleno de ternura y amor por sus hijos, las madres no necesitan que los hijos demanden atención, ya que ellas por naturaleza dan todo lo que tienen y aún están dispuestas a siempre dar la milla extra. Lastimosamente no sucede lo mismo con los padres, quienes siguen evadiendo sus altas responsabilidades creyendo que su función de proveedor para la mesa de su casa es suficiente, y ello no es cierto. Esta generación requiere hombres de valor que entiendan el verdadero significado y propósito de la paternidad enseñando a sus hijos los grandes valores éticos y morales de que tanto adolecemos hoy en día.

La próxima semana se celebra en nuestro país el Día del Padre, y ello nos proporciona la magnífica oportunidad de pararnos en el camino y reflexionar acerca de la importancia de cambiar nuestra forma de pensar para que cambie nuestra forma de vivir. Es menester que el hombre asuma su rol trascendental de estar presente en todas las etapas de desarrollo de su descendencia para marcar el camino a seguir: un consejo a tiempo puede hacer la diferencia, un abrazo amoroso consigue más que mil sermones, una conversación sincera puede redireccionar al desorientado. Y todo ello puede y debe hacerlo un padre. Así que regresemos al diseño divino para la familia; el país crecerá en la misma proporción que lo haga la familia, y la familia se fortalecerá en gran medida en el nivel de compromiso y liderazgo asumido por el padre.