Más noticias

Padrastros y madrastras

Padrastros y madrastras sería el verdadero apelativo que deberían de tener la mayoría de los diputados y diputadas que conforman los 128 curules del Congreso Nacional y jamás “padres de la patria”, nos referimos a los incapaces y corruptos.

Es incomprensible los subjetivos y ridículos requisitos que necesita todo el que quiere ocupar un puesto en el hemiciclo legislativo, Pues además de ser mayor de 25 años de edad y cinco de pertenecer a una institución política, debe saber leer y escribir.

Al analizar estas empobrecidas exigencias para ser diputado o diputada, comienza la verdadera causa de que hayan personas que solo sirvan para calentar la butacas, tomar café, levantar la mano o menear la cabeza para cualquier lado.

Hay miembros de ese poder del Estado que se han petrificado y con la carga de los años hacen que se duerman sentados. Además ya no tienen buen uso de la razón, pues lo demuestran cuando rinden declaración a los distintos medios de comunicación, que opinan incoherentemente y terminan utilizando el arma de los incapaces como: la violencia, ofensa, la burla abrupta y tosca.

Son pocos los capaces de legislar leyes a favor del pueblo, pues la mayoría ni siquiera han leído la constitución y otros son cajas de resonancia o cotorros y cotorras que repiten lo que dicen los diputados líderes, sirven para hacer bulto y los más dañinos son los maquiavélicos que conociendo de leyes se convierten en especialistas en torcerlas y en sátiros violadores de la constitución.

Debido a estos perfiles y actuaciones es que la mayoría no merecen que les nombren padres de la patria, sino padrastros y madrastras en un país llamado Honduras.