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¿Hay beneficios en el muro de Trump?

Me han enviado un discurso, supuestamente del presidente Trump, en el que sostiene que la construcción del muro constituye un beneficio para México y, por derivación hacia Centroamérica. Como soy formado en la duda metódica cartesiana, no creo que el discurso o artículo sea de Trump porque carezco de pruebas. Pero en el caso que lo sea, me veo obligado a efectuar un análisis para comprobar la lógica argumental, la verdad o mentiras contenidas en el mismo, así como la validez de los argumentos, pasándolo por la prueba de fuego, de aplicarlo a otras realidades en donde Estados Unidos, por medio de su gobernante actuó críticamente cuando los enemigos de la libertad construyeron algo similar, sosteniendo que era ofensiva para la libertad y consagraba la opresión de la dictadura en contra de los ciudadanos.

Veamos. En primer lugar, aceptando que, el artículo o discurso que me han enviado es cierto, porque como sabemos, no todo lo que circula por la red es verdad; hay que preguntarse la razón por la que Trump, quiere ayudar a México y a Centroamérica construyendo un muro que impida que los inmigrantes desesperados, viajen a los Estados Unidos en forma ilegal. Conociendo que Trump ha hecho su afirmación favorita que, “Estados Unidos es primero”, tengo serias dudas que su supuesta voluntad por ayudar –con la construcción del muro con México- esté animada por buenas intenciones. Pero aun, en el caso que me convencieran que Trump es el gobernante que más quiere a México y Centroamérica, todavía tendría la duda, si creemos al gobernante estadounidense cuando dice, además, que los abundantes recursos de Mesoamérica pueden ser aprovechados por una clase política deficiente –con las excepciones del caso por supuesto– que, de la noche a la mañana, pueda superar las trabas culturales, los obstáculos burocráticos y las dificultades de ser vecinos de los Estados Unidos para retener a una mano de obra que, en la mayoría de los casos, responde a la demanda que se crea desde el interior del país gobernado por Trump, que requiere de los brazos de afuera para efectuar tareas que los estadounidenses, incluidos los negros, se niegan a ejecutar. Por ello, en una primera fase del análisis, dudo de las intenciones de Trump, de la lógica de su argumentación y de su habilidad para suprimir unas relaciones dialécticas, en las que la demanda de empleados desde Estados Unidos, estimula la inmigración desde México y el Triángulo Norte de CA.

El Presidente de Estados Unidos, coherente con sus discursos anteriores, no quiere a nuestros inmigrantes. Y más bien, considera que su no ingreso favorece la economía de su país, ignorando que los Estados Unidos de hoy no pueden prescindir de los inmigrantes que expulsa la irresponsabilidad política y empresarial de la región. Y que reclama la economía de los Estados Unidos.

Pero si todo lo anterior no fuera válido, ahora apliquemos la prueba del fuego a la aparente buena voluntad de Trump que, con enorme facilidad, busca transformar una acción inamistosa, en algo positivo para los mexicanos y los centroamericanos. En la década de los 60, Alemania Democrática, apoyada por la Unión Soviética, construyó el llamado Muro de Berlín, al que se opuso Estados Unidos. El presidente Kennedy argumentó en su contra porque atentaba con la voluntad de los alemanes para buscar la libertad y mejores condiciones de vida. Es una herejía imaginar a Kennedy, celebrando la construcción del Muro de Berlín, sosteniendo que, de este modo obligaba al sistema comunista de Europa del este, para esforzarse y crear las condiciones para que sus ciudadanos no emigraran hacia el oeste en busca de la libertad y el bienestar.

Aplicando la lógica de Trump hacia México y el Triángulo Norte, Kennedy habría apoyado la construcción del muro de Berlín. Si esto hubiese sido así, la Unión Soviética no se habría deshecho hacia adentro. Y el muro no habría caído como anuncio del final de una potencia basada en consideraciones alejadas de la verdad. Como esto no es razonable mentalmente, se tiene que aceptar que el argumento de Trump, es falso. Una mentira más.