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¿Ver para creer o creer para ver?

William James es considerado por muchos como el padre de la psicología moderna norteamericana. Doctor en psicología y un profundo pensador fue entrevistado un día por la prensa especializada. Le preguntaron por una idea importante. El Dr. James respondió: “El mayor descubrimiento de mi generación es que el hombre puede cambiar toda su vida con solo cambiar su actitud mental”. Lair Riveiro, un destacado doctor brasileño, afirma que “Creer como queremos ser acabará viéndonos dueños de una nueva actitud”. En otras palabras, si quiere usted cambiar una actitud de apatía empiece viéndose como si estuviera entusiasmado, caminando rápido, poniendo energía en lo que hace, y pronto usted verá cómo el entusiasmo emergerá para sustituir esa apatía. La antigua idea de ver para creer tiene que ser sustituida por creer para ver”. ¿No le parece esto trascendental en nuestras vidas? Empiece a verse como si estuviera contento y pronto se sentirá feliz. Esta técnica no es nueva, mucha gente la ha aplicado en el pasado con resultados, pero en su contra. Mire a su alrededor. Hay cientos de personas que se ven tímidos, apocados, apáticos, y al hacerlo así producen justamente esa actitud. Explicaba al gerente de una empresa lo que podría lograr enviando a su personal clave al curso Dale Carnegie. Él tenía muy mal concepto de sus subalternos, los veía inútiles, maliciosos y haraganes, y me dijo secamente: “¡Eso tendría que verlo para creerlo!”. Me permití entonces decirle que era justamente al revés, tendría que creerlo para verlo. Le pedí que tomara personalmente el entrenamiento de liderazgo para gerentes. Un buen gerente, le expliqué, trabaja buscando resultados, pero un líder logra el ambiente que hace que su personal provoque esos resultados con interés, ánimo y decisión, lo cree y acaba viéndolo. No hay espacio ya para gerentes sin liderazgo. En realidad, usted puede llegar a ser la persona que desea ser: alegre, entusiasta, próspera, amigable que controle bien sus preocupaciones, que resuelva bien los problemas que se le presenten y en fin que disfrute esta vida, pero tendrá que “creerlo para verlo”.

LO NEGATIVO: Creernos apáticos, pesimistas y hasta temerosos, y acabar viéndonos así.

LO POSITIVO: Comprender que para ser próspero y feliz hay que creerlo para verlo.