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¿Impunidad?

No hay claridad aún en el horizonte tras casi un mes de la muerte de la jefa de la Unidad de Delitos contra la Administración Pública de la Agencia Técnica de Investigación Criminal, pues desde el primer momento la injerencia de elementos ajenos dan pie para aplicar la sabiduría popular “piensa mal y acertarás”, aunque en esta ocasión hay acciones, desde el primer momento, en que no solo da la impresión, sino que las pruebas se encaminan hacia un dictamen preelaborado de los que se erigieron en juez y quizá pudieron ser parte.

Las incongruencias a flote desde el primer momento: modificación de la escena, calificación del hecho por quien no tiene esa responsabilidad ni el conocimiento adecuado para ello, obstrucción a organismos encargados de investigar, particularmente la labor de Medicina Forense, cuyo personal, posteriormente, tuvo acceso y, pese a las dificultades presentadas, certificó en documento oficial que la “manera de muerte era homicidio”.

La alarma debió haber sonado “a toque de arrebato”, sonido de campana para alertar de tragedia o incendio. Con los antecedentes cercanos en el campo policial y seguridad no es una actitud sensacionalista, ya que el recuerdo de nefastos períodos, algunos más lejanos, pero otros más próximos, deben dar respuesta inmediata a las exigencias de la sociedad en el esclarecimiento del hecho con una investigación en la que la manipulación no sea patente de injerencia impune en el proceso.

Además, debe ser una exigencia de la naturaleza misma de las entidades de investigación, pues el más pequeño señalamiento de injerencia, manipulación e irresponsabilidad recae directamente en la confianza de la población hacia los organismos encargados de la seguridad y de la investigación de hechos delictivos. Apenas vamos saliendo de un largo y complejo proceso de depuración policial con el fundamental complemento de la investigación, la parte más débil durante años, que, finalmente, se fue fortaleciendo.

El esclarecimiento de la muerte de la jefa de la Atic y la deducción de responsabilidades rebasa el área penal, pues hay que restablecer de inmediato el violado artículo 203 del Código Procesal Penal separando la Atic e integrando el organismo de Inteligencia policial, pues de lo contrario los tentáculos de las amenazas, los atentados y muertes atenazarán a los operadores de justicia. El tratamiento de la muerte de la jefa de Atic, de alto impacto, marcará rumbo, que ojalá sea en favor de la justicia y de la seguridad de todos los hondureños.