Más noticias

Los Cachiros

En medio de una persecución feroz después de la grave denuncia de la embajada de Estados Unidos instando al Gobierno de Honduras a endurecer la lucha contra el crimen organizado, narcotráfico y lavado de activos, la Policía le ha caído a una banda llamada “Los Cachiros”, supuestamente involucrada en estos actos ilegales y criminales. Hasta principios de esta semana, a esta organización le han incautado bienes millonarios, entre ellos residencias y haciendas en la costa norte, específicamente en Tocoa, San Pedro Sula y Choloma, provenientes de actividades reñidas con la ley, según las autoridades. Los Cachiros (no sé de dónde han sacado el nombre) son los miembros de una familia, Rivera-Maradiaga, y quizás otros personajes del bajo mundo que no han sido identificados. Lo raro es que cuando llega la Policía, la DGIC y los fiscales del crimen organizado en estas operaciones nunca encuentran a nadie y mucho menos dinero, carros, joyas y otros objetos que podrían servir como pruebas de convicción en caso de que los indiciados sean juzgados. Por eso se presume que Los Cachiros tienen -o tenían- informantes dentro de las fuerzas de orden o del Ministerio Público, que les dicen cuándo y a qué hora van a llegar. Todo pasa a manos de la Oficina Administradora de Bienes Incautados, OABI, oficina encargada de custodiar las pertenencias encontradas, mientras se prueban las acusaciones.Pero lo más peculiar es que el lunes centenares de personas marcharon por las calles de Tocoa protestando contra el cierre de una fábrica propiedad de la familia Rivera Maradiaga, porque han quedado sin empleo. Indirectamente estaban favoreciendo -tal vez sin saberlo- a la banda. Aunque la Policía hondureña se atribuye este “hit”, fue la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, DEA, la que dirigió la Operación Neptuno, como se le llamó a la maniobra. En esto hay muchas preguntas: ¿Por qué las autoridades hondureñas se movilizaron hasta después que la denuncia de la embajadora norteamericana Lisa Kubiske se hizo pública? ¿Si ya conocían los movimientos de Los Cachiros desde hace tres años, por qué no los capturaron? ¿Queda la duda, verdad? Kubiske lanzó otra andanada al pedir a los políticos del patio que no ensucien la actual campaña con dinero del narcotráfico y del crimen organizado. ¿Por qué lo dijo? ¿Qué más sabe ella al respecto? Yo lo había advertido hace dos meses en este espacio después del pacto político que firmaron seis candidatos presidenciales. La verdad es que cuando el río suena...

En medio de una persecución feroz después de la grave denuncia de la embajada de Estados Unidos instando al Gobierno de Honduras a endurecer la lucha contra el crimen organizado, narcotráfico y lavado de activos, la Policía le ha caído a una banda llamada “Los Cachiros”, supuestamente involucrada en estos actos ilegales y criminales.

Hasta principios de esta semana, a esta organización le han incautado bienes millonarios, entre ellos residencias y haciendas en la costa norte, específicamente en Tocoa, San Pedro Sula y Choloma, provenientes de actividades reñidas con la ley, según las autoridades.

Los Cachiros (no sé de dónde han sacado el nombre) son los miembros de una familia, Rivera-Maradiaga, y quizás otros personajes del bajo mundo que no han sido identificados. Lo raro es que cuando llega la Policía, la DGIC y los fiscales del crimen organizado en estas operaciones nunca encuentran a nadie y mucho menos dinero, carros, joyas y otros objetos que podrían servir como pruebas de convicción en caso de que los indiciados sean juzgados.

Por eso se presume que Los Cachiros tienen -o tenían- informantes dentro de las fuerzas de orden o del Ministerio Público, que les dicen cuándo y a qué hora van a llegar. Todo pasa a manos de la Oficina Administradora de Bienes Incautados, OABI, oficina encargada de custodiar las pertenencias encontradas, mientras se prueban las acusaciones.Pero lo más peculiar es que el lunes centenares de personas marcharon por las calles de Tocoa protestando contra el cierre de una fábrica propiedad de la familia Rivera Maradiaga, porque han quedado sin empleo. Indirectamente estaban favoreciendo -tal vez sin saberlo- a la banda.

Aunque la Policía hondureña se atribuye este “hit”, fue la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, DEA, la que dirigió la Operación Neptuno, como se le llamó a la maniobra.

En esto hay muchas preguntas: ¿Por qué las autoridades hondureñas se movilizaron hasta después que la denuncia de la embajadora norteamericana Lisa Kubiske se hizo pública? ¿Si ya conocían los movimientos de Los Cachiros desde hace tres años, por qué no los capturaron? ¿Queda la duda, verdad?

Kubiske lanzó otra andanada al pedir a los políticos del patio que no ensucien la actual campaña con dinero del narcotráfico y del crimen organizado. ¿Por qué lo dijo? ¿Qué más sabe ella al respecto? Yo lo había advertido hace dos meses en este espacio después del pacto político que firmaron seis candidatos presidenciales. La verdad es que cuando el río suena...

AUTORIDADES,ORGANIZADO,CRIMEN,BANDA,POLICÍA,HAN,CACHIROS,LAS,DEL,LOS,