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Ortega no estará en reanudación del diálogo para saldar crisis de Nicaragua

Ortega no ha regresado a la mesa de diálogo desde que en la inauguración un grupo de estudiantes universitarios lo encararon y se refirieron a él como a un asesino

En la imagen, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. EFE/Archivo.
En la imagen, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. EFE/Archivo.

Managua, Nicaragua.

El presidente Daniel Ortega no estará el viernes en la reanudación del diálogo nacional para superar la crisis sociopolítica que ha dejado al menos 154 muertos en Nicaragua, según informó hoy la Presidencia de la República.

En lugar de Ortega, el delegado por el Gobierno en el diálogo con la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, será el canciller Denis Moncada, afirmó la vicepresidenta Rosario Murillo, a través de medios del Gobierno.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que actúa como mediadora, citó al diálogo para mañana viernes, tras haberlo suspendido el 23 de mayo pasado, debido a la negativa de Ortega a tratar el tema central, que es la "democratización" del país.

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La CEN emitió la cita luego de haber recibido una respuesta de Ortega a una carta en la que los obispos le pedían volver al diálogo para tratar la "democratización", a lo que se ha negado, debido a que significa su salida del poder.

Ortega no ha regresado a la mesa de diálogo desde que en la inauguración un grupo de estudiantes universitarios lo encararon y se refirieron a él como a un asesino.

Ortega es señalado por diversos sectores de la población y por organizaciones humanitarias nacionales e internacionales como el responsable de al menos 154 muertos y más de 1.300 heridos en manifestaciones en su contra, lo que incluye "ejecuciones extrajudiciales", según el movimiento Amnistía Internacional.

Nicaragua vive la crisis sociopolítica más sangrienta desde los años de 1980, con Ortega también como presidente.

Las protestas contra Ortega y Rosario Murillo, comenzaron el pasado 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción, con un saldo de 154 muertos en menos de dos meses.